Una de las cosas que ocurre con más frecuencia desde que la tecnología lo invade todo es que primero se crean las herramientas y luego se le encuentra un uso. Muchas veces hemos oido aquello de que los grandes inventos suelen ser accidentales. Hemos escuchado mil veces el origen del Post-It pero también nos han contado que nadie se esperaba el uso que se iba a acabar dando a los SMS. El ser humano es creativo y encuentra aplicación a todo.
Ocurre con mucha frecuencia con cada aplicación que surge en dospuntocerolandia. Primero parece que se encuentra la solución a un problema y o a una necesidad y luego se inventan los problemas y las necesidades. Eso está sucediendo con Pinterest y con otras aplicaciones similares, se lanzan y luego se espera a que la imaginación de los usuarios le encuentre alguna utilidad a los engendros.
Allá cada cual con lo que haga con su tiempo y con su vida, pero obsesionarse más por subirse al carro de la última “tontá” que aparece que por la necesidad que satisface me parece un gravísimo error.
Creo que todos criticamos, ahora especialmente, las grandes obras e inversiones inútiles pero carísimas (aeropuertos, centros culturales, infraestructuras irrelevantes) que han realizado los políticos en los últimos años. Pero eso es exactamente lo mismo, aunque a otra escala, que lo que hacemos casi todos.
Si vemos algo que nos llama la atención o pensamos que puede generarnos un rendimiento económico o de imagen, nos lanzamos sin pensarlo demasiado. Es cierto que dedicar unas cuantas horas de tu vida a probar cada cosa que aparece en La Red no parece demasiado grave. El problema es que cada semana aparecen varias chucherías virtuales varias que van a revolucionar nuestras vidas pero cuyo resultado final suele ser la pérdida de muchos momentos vitales.
En el anterior post conversaba con Amalio Rey sobre la importancia de entender que el Branding Personal es un proyecto con margen de maniobra y no un guión frio, calculado y preestablecido. Una Marca Personal es el resultado de una serie de acciones y tácticas enmarcadas en un plan que tiene unos objetivos, unos límites (valores) y unos recursos que pueden gestionarse. Dentro de ese marco, hay mucha libertad. Se trata de dibujar el mapa con el destino, pero como dicen los expertos en PLN, el mapa no es el territorio y dentro de él puedes moverte dentro de ciertos límites.
Por eso insisto tanto ultimamente en hablar de Estrategia Personal. Creo que el problema de muchas personas es que carecen de eso que siempre se ha llamado Proyecto de Vida. Parece que eso se ha dejado en manos de consejeros espirituales cuando, en realidad, creo que a quién habría que pedir ayuda es a un Project Manager.
Siempre he dicho que lo importante de una Marca Personal es la PERSONA y no la MARCA. Todo empieza en uno mismo, en lo 0.0. Si no se tiene claro lo que se busca, desea o necesita, es imposible crear cualquier tipo de plan, estrategia o proyecto. Y cuando eso sucede, se acaba sucumbiendo a las tácticas, a lo accesorio o a la última ”chuminá” que aparece.
Si no se establecen unos pilares sólidos sobre los que actuar, iremos dando tumbos y tratando de agarrarnos a cualquier sirena dospuntocero o de otro tipo que escuchemos cantar. La falta de un destino impide crear cualquier tipo de ruta. No se pueden unir los puntos si no hay puntos que unir.
¿De verdad conoces a alguien que haya dejado una huella profunda por el uso que hace de Facebook? ¿Crees que dentro de dos años recordarás a los Tuiteros que tienen más followers en este momento? ¿Y (espera que deje de descojonarme) crees que alguien pasará a la historia por las fotitos que ha puesto en Pinterest?
La Marca Personal es un proyecto personal de largo alcance. Requiere tiempo, trabajo, persistencia, coherencia, valores, valor, sentido común y, sobre todo, tener algo realmente valioso que ofrecer a los demás y que les ayude a cambiar las cosas. Y eso solo puede suceder si se sostiene sobre un plan. Si tienes todo eso y encuentras una aplicación dospuntocero que encaje en el proyecto, adelante. Pero si tienes la esperanza de mejorar radicalmente tu vida o profesión probando todo lo que aparece, la llevas clara.
Espero que salga pronto una aplicación que diga algo así como: “Busca un sitio tranquilo, siéntate, piensa, decide y luego apaga este cacharro y ponte en marcha”
Conversación: Acción y efecto de hablar familiarmente una o varias personas con otra u otras.
RAE
Hay una frase que aparece en muchas películas que me encanta. Se trata de, “Perdone, pero no he podido evitar oir su conversación”. Suele decirla alguien que está cerca del protagonista y utiliza esa excusa para proporcionarle algún dato o establecer contacto.
Hace algún tiempo leí y comenté la historia de un ruso que debido a un problema neurológico era incapaz de “desconectar” de lo que escuchaba a su alrededor. Mientras que el resto podemos enfocarnos en una conversación concreta o concentrarnos en algo aunque estemos rodeados de gente, este individuo era incapaz de aislarse mentalmente. Por lo visto, este hombre estaba a punto de volverse loco. Puedes imaginar lo que debe suponer un simple viaje en metro para este señor.
El caso es que no vivimos en una película ni tenemos problemas cerebrales como los de este pobre hombre. Así que no tenemos que oir ninguna conversación. Sin embargo, desde el boom de lo dospuntocero, parece que lo de escuchar conversaciones se ha convertido en algo deseable y necesario. De pronto, conversar se ha elevado a la categoria de lo sagrado.
Pero me parece que esta obsesión por mantenerse siempre conversando o escuchando conversaciones ajenas tiene algo de patológico. Sé que lo que digo es casi una blasfemia en dospuntocerolandia, pero creo que la obsesión por la conversación puede tener efectos negativos sobre las estrategias de Branding Personal. Pero afortunadamente todo tiene solución. Siempre podemos reducir el nivel de cháchara y blablabla.
Con esto no quiero decir que haya que meterse en una cueva y aislarse del mundo. Lo que pretendo, como siempre, es dar una opinión contrapuesta a la que parece que domina. En realidad, supongo que esto también es conversar. Pero mientras que lo del pobre ruso es una enfermedad, lo tuyo es opcional.
¿Cómo se talla la estatua de un elefante? Sólo tienes que quitar todo aquello que no se parezca a un elefante.
Viejo chiste
Redes sociales, eventos, trabajo, familia, libros, películas, amigos,… Cada vez que hablo con alguien me cuenta lo agobiado que está, me dice que no tiene tiempo para nada. Sin embargo, inmediatamente después me explica sus planes para hacer… ¡más cosas!
En dospuntocerolandia todavía no está muy claro para que sirven muchas de las herramientas que van surgiendo. No hemos terminado de cogerle el tranquillo al Twitter y ya estamos estresados tratando de encontrar utilidad a Pinterest. Todo el mundo dice que todo esto de los Medios Sociales (o Social Media) es muy divertido, muy entretenido e incluso conocen a alguien que conoce a alguien que ha conseguido obtener algún rendimiento. Mientras tanto, las tareas se acumulan.
He dicho muchas veces aquí que los Medios Sociales son exactamente eso MEDIOS para conseguir un fin, pero no pueden ir acaparando más tiempo y energía cada día. Es hora de parar un momento y hacer una limpieza de todo aquello que hacemos que nos impide ver el elefante que queremos tallar.
Una de las principales funciones de un plan de Branding Personal es tener bien claro quienes somos, que ofrecemos y como queremos posicionarnos. Para conseguirlo hay que seleccionar y elegir. No podemos ser todo para todos ni tampoco tenemos la capacidad de estar en todas partes en todo momento mientras, además, tenemos que hacer nuestro trabajo. Y eso sólo se consigue simplificando pero nunca añadiendo más cosas al desorden.
No voy a negar que en este interés por la sencillez y la simplificación me han influido lecturas recientes de temas de productividad como Gestiona mejor tu vida de Berto Pena, El poder de lo simple de Leo Babauta o haber pasado ayer un buen rato charlando con mi amigo Jose Miguel Bolivar que de eso sabe un montón.
Creo que uno de los mayores problemas que tenemos es el exceso de actividades (gran parte de ellas inútiles). Normalmente tenemos sobrecargada la agenda. Y eso no se soluciona tratando de hacer eso que se denomina gestionar el tiempo. No se trata de organizar la agenda para meterlo todo a presión sino de hacer una limpieza radical de lo inutil y lo que no nos aporta nada.
Pero eso no afecta sólo a la cantidad de actividades sino a la forma en que las hacemos. Una de las cosas que explican perfectamente expertos en presentaciones como Garr Reynolds o Gonzalo Álvarez es que hay que mostrar unicamente aquello que es relevante. Tenemos tendencia a llenar de texto e imágenes el powerpoint igual que hacemos con nuestra vida. Y eso acaba generando confusión, desenfoque y desconfianza, que son algunos de los peores enemigos de la Marca Personal.
Llámalo filosofía ZEN, regla del 80/20 de Pareto, coste de oportunidad o simplemente sentido común, pero si quieres optimizar tu Estrategia Personal debes dejar de pensar en incorporar todo aquello que surge y empezar a deshacerte de todo lo que no te genera resultados.
Ya sé que es duro, en los libros que comento se explica perfectamente como incorporar hábitos para hacerlo poco a poco, pero no hacerlo implica perder energía, debilitar el posicionamiento y/o que te salga una úlcera o que te pierdas tu vida y la de tu familia.
Quizás pienses que NO PUEDES dejar de seguir cada día a más y más gente en Twitter o Facebook, que NO PUEDES estar un día sin leer lo que dice la interminable lista de blogs que tienes en el Reader, que NO PUEDES no contestar algunos correos electrónicos… Pero lo que está claro es que si no empiezas a hacer limpieza en tus tareas, simplemente dejarás de vivir y tu Marca Personal será cada día más, la que otros dejan en tí y no al contrario.
Escoge, elige, selecciona, tira, desconecta, borra. Ahora que todo el mundo quiere más, quizás lo inteligente es encontrar el modo de hacer menos para poder dejar una huella más consistente, definida y memorable.
Durante los años que me dediqué al mundo de las compras tuve la oportunidad de visitar a muchos fabricantes a los que llegué a conocer bien. En aquella etapa pude ver de todo, desde naves en las que daba miedo-asco entrar, hasta fábricas de fabada que parecían de microprocesadores por lo limpias y organizadas que estaban. Vi empresas en Alemania que parecían tercermundistas y otras en Grecia que eran de primer nivel.
Independientemente de las características objetivas y externas de todas aquellas empresas, había algo que distinguía a unas de otras. Había algo en la forma en que eran dirigidas que marcaba la diferencia. Al final, y aunque esto suene a tópico, los profesionales, los directivos, los propietarios eran los que realmente conseguían que aquello saliese adelante o se hundiese.
Llámalo cultura, visión, autoestima empresarial, identidad corporativa, alma organizacional o como quieras, pero igual que digo que las personas debemos pensar como empresas, después de visitar muchas organizaciones, creo que estas también se comportan como personas, con sus patologías, deseos, inseguridades o prepotencia.
Una de los aspectos fundamentales que hacen que una empresa tenga una marca fuerte (o no) es la confianza que sus directivos o propietarios tengan sobre sus posibilidades. En algunas ocasiones vi como excelentes empresas (casi todas familiares), que podían haber arrasado, apenas sobrevivían porque quienes la dirigían seguían viendolas como algo de tercer nivel, como si no mereciesen jugar en “primera división”. No se veían a si mismos y a su empresa como algo “serio”.
Este post, igual que la mayoría de los que escribo, está basado en mis experiencias propias. Y esta semana me he dado cuenta que, en demasiadas ocasiones, me comporto como algunas de esas buenas empresas que no se acaban de creer a sí mismas y actúan como si empezasen de cero y siempre tuviesen que pedir perdón por no formar parte de las “grandes familias”. Es posible que también te pase a tí y eso es terrible para una Marca Personal que pretende dejar una huella memorable.
Si quieres que otros te tomen en serio, que te perciban como alguien útil, valioso, singular y que debe ser tenido en cuenta, antes debes metértelo tu mismo en tu cabecita. Si te sigues viendo como un parado que no sirve para nada, un pobrecito profesional independiente cuya oficina es cualquier lugar con wifi o un empleado que no es más que un número en una gran corporación entonces dificilmente te van a ver mejor los demás. Por lo tanto, tu Marca Personal nunca conseguirá despegar.
El problema es que cuando no te crees a tí mismo, empiezas a actuar y a comportarte de un modo letal para tu proyecto.
Como crees que no eres “nadie”, aceptas casi cualquier cosa que te pidan, trabajar gratis, estar disponible las veinticuatro horas del día o mantener una actitud sumisa y poco digna. Incluso tu comunicación se resiente porque tanto lo que dices como tus gestos transmiten que siempre miras a los otros desde una posición inferior.
La forma de contestar el teléfono, de hacer una propuesta o de sentarte en una reunión está transmitiendo claramente poco menos que es para tí un honor el hecho de que alguien “tan importante” sepa de tu existencia. Y eso es un error (Andrés, repítetelo, eso es un error). Si tienes algo valioso que ofrecer, si lo que tienes es relevante para alguien, no importa lo pequeño que seas. Debes darte cuenta que tu valor es directamente proporcional a lo que puedas aportar a los demás y no a tu tamaño.
Lo he dicho muchas veces:
NO ERES LO QUE DICE TU TARJETA (Ni tu cartilla del INEM)
Tener clara tu identidad, definir cual es tu rol en el mundo profesional es fundamental para que tu estrategia de Branding Personal llegue a buen puerto.
Si te sigues VIENDO como el gran Director General cuando hace meses que te echaron, si te VES como el eterno becario cuando tienes formación y experiencia para ser mucho más o si te VES como el niño que siempre espera que venga alguien a solucionar sus problemas, entonces estás jodido. En cada momento, en cada situación asumimos papeles distintos. Así que, más vale que escojas el correcto en cada momento vital.
En dospuntocerolandia nos pasamos el día haciendo cosas para impresionar, impactar, dejar huella o conseguir ser recordados por algo, pero parece que dedicamos poco tiempo para hacer lo mismo hacia dentro de nosotros. Si quieres que los demás te VEAN, antes debes VERTE tú. Así que, recuerda que una estrategia de Branding Personal empieza por posicionarse en el mercado más dificil del mundo: UNO MISMO.
Una de las cosas que suelo decir cuando me preguntan por el futuro del Branding Personal en nuestro país es que lo veo muy negro. Sé que no es el mejor modo de animar a la gente a diseñar su estrategia de Marca Personal pero una y otra vez me encuentro con el mismo panorama.
Quienes me escuchan en una conferencia o en un curso o leen algo de lo que escribo puede que momentáneamente sientan la necesidad y encuentren razones para ponerse en marcha. Puede que entiendan que la situación requiere realizar acciones distintas a las tradicionales. Quizás se animen al ver que cualquiera tiene los medios y las herramientas para dar a conocer su trabajo. Incluso puede que comprendan que la inversión económica para convertirse en un profesional reconocido es mínima o casi nula.
Por lo tanto podríamos decir que, además de que hay razones de sobra para diseñar un proyecto de Branding Personal, no hay impedimentos externos que lo dificulten o que lo conviertan en algo elitista o sólo para una minoría privilegiada y pudiente. Entonces, ¿Cuál es el problema?
Pues la mayor dificultad para que alguien se convierta en un profesional reconocido, valorado, influyente y respetado es… uno mismo.
Cuando hablo de Estrategia Personal, todo el mundo entiende que el proceso es sencillo. Cualquiera se da cuenta que para hacer un video y subirlo a Youtube sólo necesitas un movil o una webcam barata. Que para escribir un documento sobre tu especialidad sólo hace falta un trozo de papel y un lapiz. Que para hacer networking unicamente tienes que salir a la calle o levantar el teléfono. Que para aprender algo sobre un tema existen libros e información de sobra a nuestro alcance. Que para…
En realidad, todo lo que se necesita es reflexión, tranquilidad, esfuerzo, trabajo, persistencia, valor, valores y valentía, confianza, autoestima y algunas otras cuestiones que tienen que ver con la propia persona. Y ahí está el problema. El origen de la dificultad para ponerse en marcha está en ese órgano gris que tenemos entre las orejas. Se puede culpar a las circunstancias, se pueden poner excusas técnicas, coyunturales o externas de todo tipo. Pero si no te mueves, el problema es unicamente tuyo.
Algunas de las excusas más habituales que me encuentro son estas (seguro que te reconoces en alguna) pero hay muchas más, la capacidad de encontrar modos de no hacer nada es infinita:
Seguro que se te ocurren más excusas. Yo tampoco me libro, también encuentro formas de evitar enfrentarme a algunas situaciones. Pero siempre, siempre, el problema del Branding Personal no está en el primer elemento, el Branding, porque eso está muy clarito y definido. Lo que realmente te impide salir de tu bloqueo es la segunda parte de la ecuación, la Persona. Así que, coge un lapiz y un papel, busca un sitio y un momento tranquilo y empieza a poner orden en tu cabecita… o dificilmente podrás dejar huella en la de los demás
Dónde estabais
Dónde estabais en los malos tiempos
cuando ni gritando conseguí
hacerme oír la voz.
Dónde estabais
dímelo o como el resto (vamos dímelo)
olvidas con facilidad.
La Unión
El mes pasado estuve realizando un proyecto en el que tuve que viajar bastante y patearme las calles de Sevilla, Valencia o Bilbao durante horas. He estado en zonas estupendas y en otras muy deprimidas. He hablado con gente de todas clases.
Cuando realizas un ejercicio de este tipo te das cuenta de que el mundo dospuntocero parece vivir en un universo paralelo. Mientras algunos se dedican a tratar de entender para qué sirve Pinterest, en la calle la gente busca comida en los contenedores de basura. Cuando paseas por las zonas “nobles” de algunas ciudades ves restaurantes llenos y a gente trajeada riendo sobre cualquier frivolidad sin darse cuenta que cuando vuelvan a la oficina puede estar esperándoles el finiquito.
Al mismo tiempo, en las últimas semanas he tenido noticias de personas cercanas que, de pronto, ven como todo aquello que profesionalmente consideraban sólido, seguro e inmutable era tan volatil como un twitt en hora punta.
Creo que nos hemos acostumbrado a pensar que lo que tenemos no nos lo va a quitar nadie y algo peor, consideramos que es un derecho que nos hemos ganado. Das al grifo y sale agua, das al interruptor y se enciende la luz, vas a un sitio de descargas en Internet y puedes coger gratis lo que te apetezca. Hasta que todo eso se cae.
Se habla mucho del drama de la gente joven que no tiene trabajo pero, y esta es sólo una opinión personal, es mucho más grave la del profesional con 40 o 50 años que se ha adocenado porque pensaba que todo estaba encarrilado y, de pronto, se ve en la calle, no ya parado sino más bien paralizado.
Creo que la existencia de estos dos mundos, el de los Morlocks y los Eloi contemporaneos, es una de las razones por las que el Branding Personal sólo será aceptado por una minoría.
De todas las críticas que he recibido cuando he hablado de Marca Personal, las más brutales siempre han venido de profesionales por cuenta ajena. La gente que me ha mirado con mala cara o directamente me ha acusado de ir contra la empresa por decir que los profesionales deberíamos tomar el control de nuestra carrera siempre ha sido algún oscuro empleado que pensaba que debía su vida a quién le pagaba su nómina.
Con el tiempo, algunas veces me he encontrado con alguno de esos que practicamente me acusaba de antisistema y se ha acercado para decirme que tenía toda la razón y que debió haberme hecho caso.
Entiendo que por eso que los expertos llaman disonancia cognitiva es dificil pensar que tu maravillosa vida actual puede dar un giro radical en cuestión de horas. Pero, como compruebo constantemente, eso sucede cada día.
Creo que está claro que no va a venir nadie a salvarnos, más bien al contrario. Decía el otro día en Twitter que me parece inmoral que se esté abogando por facilitar el despido mientras algunos directivos (no confundir con empresarios) tratan de poner todas las barreras a sus profesionales para que estén en “el mercado”.
Así que, más vale que empieces a crear tu propio proyecto. No dés nada por sentado. Actúa siempre como si hoy fuese tu último día en la empresa. Y si ya estás fuera, piensa que no es momento de RECREARTE en tu desgracia sino de RE-CREARTE profesionalmente.
NOTA: Si quieres verme hablando de la Marca Personal de los directivos puedes ver aquí una entrevista breve en Canal CEO
Si no te has aislado del mundo en los últimos meses seguramente te habrás dado cuenta que, de pronto, hay un interés repentino en lo que denominan la Marca España. De repente, los políticos y fuerzas vivas de nuestro país han descubierto que la credibilidad y la confianza en todo lo que esté asociado a lo español está por los suelos. Desde las finanzas hasta el deporte (excepto el futbol) parece que nadie está dispuesto a “comprar” España.
Para tratar de mejorar esa reputación, los políticos creen que todo se arregla gestionando la visibilidad, la publicidad o el marketing y se dedican a hacer lo que mejor saben, a ir a saraos y eventos con mucho canapé pero poco contenido y a gastar mucha pasta en campañas de imagen.
Esto puede escandalizarnos, enfadarnos o hacernos sentir idiotas, pero cuando dejamos de mirar a la clase política y nos miramos a nosotros mismos comprobamos que, en muchas ocasiones, actuamos igual.
Desgraciadamente, y esto es algo que me duele terriblemente, con la Marca Personal ha ocurrido exactamente lo mismo. Cuando se habla de Branding Personal muchos han acabado asociándolo a imagen, publicidad o marketing dospuntocero.
Se ha extendido la idea de que la fortaleza o debilidad de una Marca Personal es consecuencia de la notoriedad, la visibilidad o el ruido que hagas, especialmente en el mundo “online”. Parece que si tu reputación está por los suelos se debe a que no tienes una cuenta en Twitter o has puesto una foto inadecuada en Facebook.
Pues bien, ni la reputación de un país ni la reputación de una persona son buenas o malas por la publicidad que se haga en un momento concreto sino por la forma en que se percibe tu comportamiento, tu trabajo y tu esfuerzo a lo largo del tiempo. La notoriedad dospuntocero, la publicidad o las campañas de imagen unicamente pueden hacer visibles los resultados de lo que has hecho. Y es ahí en donde está la madre del cordero.
Desde hace algún tiempo estoy trabajando en ir más allá del Branding Personal. Alguna vez lo he comentado en este blog. Básicamente las razones son las que he comentado.
La primera es que, como tantos otros conceptos interesantes, este se está corrompiendo y prostituyendo a toda velocidad. La culpa es de quienes se denominan expertos en Branding Personal pero sólo ponen esta etiqueta a algo que dicen que saben hacer, desde academias de peluquería hasta diseñadores de logos pasando por “expertos” en Linkedin, profesionales del SEO o fanáticos del “Elevator Pitch”.
La segunda es que la Marca Personal no es un objeto, un servicio o algo que se compre y ya se tiene para siempre. La Marca Personal es el resultado de una ESTRATEGIA, de un PLAN, de una VISIÓN, de unos ESTÁNDARES a la hora de hacer las cosas.
La Marca España o la Marca Personal será fiable, creible y valiosa si se ha actuado de un modo coherente, consistente, persistente y relevante a lo largo del tiempo… mucho tiempo. Y si no hay un Plan Estratégico Personal, no hay campaña de imagen que lo aguante.
Los “mercados” y los “empleadores” no se dejan engañar por unos cuantos colorines y efectos. Un profesional en transición, un autónomo o un directivo deberían preocuparse más por su proyecto profesional que por tener muchos “followers”, por el color de su corbata o por su posición en los buscadores.
La Marca Personal es la consecuencia de un proyecto personal correctamente gestionado. La visibilidad es necesaria, pero también lo es el trabajo bien hecho, el aprendizaje continuo, el I+D personal, la Productividad Personal de la que tanto sabe el maestro Bolivar y unas cuantas cosas más. Tenemos que pensar en nuestra profesión como en nuestra empresa y eso significa que, además del marketing y el branding, hay muchas otras cosas en las que trabajar.
La velocidad de escape es la velocidad mínima con la que debe lanzarse un cuerpo para que escape de la atracción gravitatoria de la Tierra o de cualquier otro astro. Esto significa que el cuerpo o proyectil no volverá a caer sobre la Tierra o astro de partida, quedando en reposo a una distancia suficientemente grande (en principio, infinita) de la Tierra o del astro.
En alguna ocasión he dicho aquí que siempre me ha apasionado la astronautica, la carrera espacial y todo lo relacionado con los cohetes. De pequeño, al vivir en una tierra tan aficionada a la pólvora como es Alicante, tenía acceso a algunas pequeñas cantidades de esta (y si no, la hacía yo mismo).
Con algunos amigos, haciamos nuestros experimentos que siempre salían mal y somos afortunados de no haber perdido un dedo o un ojo. Lo importante es todo lo que llegamos a conocer gracias a esta inquietud.
Una de las primeras cosas que aprendimos es que para poder escapar de la gravedad terrestre hay que lanzar el objeto a una velocidad mínima o este acabará cayendo de nuevo a la tierra… como siempre nos sucedía. El caso es que cuanto más pesada es la carga que quieres lanzar, más potencia necesitas para alcanzar esa velocidad. Por eso los cohetes son tan enormes.
Durante este mes he estado bastantes días de viaje, apenas he podido mantener un ritmo dospuntocero decente (comentarios, twitts, correos,…) y me he acordado de la velocidad de escape. Es en esos momentos en los que te das cuenta que cuando reduces la potencia en la carrera ciberespacial, todo empieza a caer.
Una de las razones por las que soy tan quejica y cascarrabias con lo dospuntocero es por la cantidad de recursos que puede llegar a consumir para poder obtener unos resultados mínimos. Una vez más quiero dejar claro que aquí hablo de obtener resultados profesionales. El uso de La Red para ocio o entretenimiento es otra cuestión.
Conseguir una Marca Personal conocida y reconocida en Internet es equivalente a alcanzar una velocidad de escape mínima para mantenerse en órbita y evitar ser atraido de nuevo por la gravedad del anonimato. Eso implica utilizar una inmensa cantidad de “combustible” (tiempo, dinero, aprendizaje, ayuda, energía,…).
Para mantener en órbita tu Marca Personal “online” hay que estar alimentando constantemente el sistema (Twitts, posts, fotos, videos, muro de Facebook, foros de Linkedin y ahora ese Flickr con clembuterol que llaman Pinterest) y eso solo puede mantenerlo quien dispone de esos recursos o recortando de otros sitios.
Por eso creo que, al final, todo esto acabará siendo acaparado por quienes pueden permitírselo. Un autónomo, un ”freelance” o un profesional independiente apenas dispone de tiempo, y dudo que muchos puedan contratar a un Community Manager. Sólo las grandes empresas o quienes puedan permitírselo podrán mantenerse en órbita en el ciberespacio… como ha sido siempre.
Este fin de semana leía el libro de Alberto Pena, Gestiona mejor tu vida, y me ha hecho replantearme algunas cosas. Explica perfectamente como podemos sacar más partido a nuestros recursos. Y eso implica evitar a los ladrones de tiempo… y La Red, mal utilizada, es posiblemente uno de los más peligrosos.
¿Cuanto tiempo dedicas a leer noticias? ¿Cuantas desconexiones haces para leer tu Twitter? ¿Contestas tus correos en cuanto llegan? ¿Tienes que contestarlos todos? ¿Te sientes mal si no coges el teléfono en el tiempo en que estás con tu familia?
Perdóname porque este es más un post de preguntas que de respuestas, pero creo que ha llegado el momento de decidir si estás haciendo un uso eficiente de tus recursos. Creo que es fantástico pensar en dejar una marca, una huella memorable igual que hicieron los astronautas del Apollo. Pero al final, hasta la NASA se ha dado cuenta que hay cosas que no se pueden sostener.
Quizás es mejor seguir soñando con enviar una sonda a los planetas exteriores o en convertirse en un Gurú dospuntocero mientras pones los pies sobre la tierra y actúas sobre lo que realmente puedes controlar. Si crees que no vas a tener velocidad de escape suficiente, mejor prueba algo más asequible, o te pegarás una leche.
¿Has visto el video de Steve Jobs en Stanford? ¿Sabes lo que significa crisis en chino? Pues si tu respuesta es que no lo más probable es que no hayas encendido un ordenador en los últimos cinco años. Ha habido momentos en los que era imposible estar en Twitter o en Facebook sin encontrarse con eso o algo similar cada dos por tres.
Hace unos días, Lucas, también conocido como Calvo con Barba escribía un post excelente sobre la creación de contenidos propios para posicionar una Marca Personal. Decía, con toda la razón, que dospuntocerolandia se está convirtiendo en un lugar en el que pocos tienen voz propia y la mayoría se dedica a repetir, criticar o alabar lo que esos pocos han dicho. Y creo que es cierto.
Cada herramienta que aparece en La Red en los últimos tiempos es un paso más en esa dirección. Por muy modernas y chulas que parezcan algunas aplicaciones (la moda de las últimas semanas es Pinterest) no son más que versiones vistosas de la clásica multicopista. Hace unos años, las tonterías circulaban en fotocopias mil veces reproducidas, ahora es más sostenible porque no hace falta papel, pero siguen siendo las mismas bobadas.
Cuando empezó esto de las webs, los blogs y los medios sociales, todo era como un papel en blanco, un lienzo inmaculado en el que todo estaba por hacer. Había que empezar a crear cosas o esto sería aburridísimo. Poco a poco empezamos a experimentar y a equivocarnos pero creo que la mayoría tratábamos de expresar lo que sentíamos y a compartir lo que creábamos.
Muchos seguimos haciéndolo, pero una gran mayoría se ha ido por caminos más fáciles (y también menos útiles para su Marca Personal y para quienes les siguen).
Se dice que dospuntocerolandia se basa en compartir, en dar a otros algo que tienes. Sin embargo, me da la sensación que lo que se está haciendo es repartir, coger algo que otros han creado y divulgarlo por ahí. Desde el punto de vista del Branding Personal eso es fenomenal… para quién ha diseñado, inventado, pensado o creado algo, pero no para quien lo “reparte”.
Se dice que Internet es un medio libre en el que cada uno puede expresar sus ideas y sus opiniones. Sin embargo, lo que me parece es que cada día hay menos gente creando cosas (o al menos no las expone en La Red) y las opiniones están cada día más canalizadas. He dicho alguna vez que es mentira eso de que en Internet hay mucha información, en realidad hay poca pero repetida muchas veces. Aunque esa es sólo mi opinión.
Lo que sucede cuando la gente deja de decir lo que piensa y siente para transmitir lo que piensan y sienten otros es que su Marca Personal se debilita o ni siquiera llega a consolidarse en la mente de los demás. Cuando eso ocurre, las personas dejamos de transmitir nuestra individualidad, singularidad y unicidad para convertirnos en meros transmisores de la Marca Personal de otros.
Nos han metido tanto miedo con eso de que lo que dices en La Red puede ser utilizado en tu contra que, al final, mucha gente sólo dice aquello que considera politicamente correcto (según las fuerzas vivas de dospuntocerolandia) o se limita a repetir lo que otros ya han repetido. Y eso es letal para una estrategia de Branding Personal. Lo que te hace único no es enlazar, retuitear o colgar en Facebook el discurso de Stanford sino ser capaz de crear uno parecido.
Cualquiera que sea aficionado a las teorías conspirativas podría pensar que todo esto estaba pensado. De lo que se trataba era de sustituir los cables de cobre o las ondas hertzianas por seres humanos para transmitir información, contenidos y consignas. En primer lugar se crea un medio en el que cualquiera puede expresarse. Pero como el ser humano tiende al mínimo esfuerzo, una vez pasada la novedad solo quedan aquellos que dedican un gran esfuerzo y las personas u organizaciones que tienen medios para crear y divulgar lo que desean e influir en el resto.
Por ejemplo, dicen que Pinterest lleva más de un año dando vueltas por ahí, pero si algunas personas ”influyentes” no le hubiesen dado su bendición, podría haber permanecido en el limbo como tantas otras herramientas. A partir de ahí, los demás sólo han sido correas de transmisión de la herramienta y de sus prescriptores.
Pero ojo, no creas que por ocultar tus opiniones e ideas no vas a tener una Marca Personal (recuerda que todos la tenemos), lo que ocurre es que esta va a decir de tí que eres irrelevante, un simple altavoz de lo que otros han dicho o hecho. O dicho de otro modo, tu Marca Personal sólo será una (mala) copia de la marca de otros. Y las copias siempre son peores que el original, aunque sea de la Gioconda.
He dicho alguna vez que las marcas son sólo una consecuencia inevitable de un sistema imperfecto en el que carecemos de información o hay un exceso de ella. Cuando debemos elegir algo, productos, servicios, personas, etc., y nos faltan o nos sobran datos acabamos escogiendo aquello que percibimos más fiable. Por eso existen las marcas, porque nos facilitan la toma de decisiones especialmente cuando nos estamos jugando algo importante.
El valor de una marca personal o comercial reside en que elimina o disminuye las barreras de desconfianza y eso hace que estemos más dispuestos a elegir a personas con Marca Personal reconocida o a empresas con una marca comercial fuerte.
Durante décadas, las empresas se han esforzado en crear marcas comerciales y corporativas potentes para aumentar su valor y el de su oferta. Pero siempre se han preocupado por transmitir una imagen desde la superficie hacia fuera. Lo que ocurría dentro de las organizaciones era algo similar a lo que se dice de Las Vegas, “Lo que ocurre en la empresa, se queda en la empresa”.
Por otra parte, el temor a quedar “marcado” como un mal profesional que se queja de su empresa ha impedido que la mayoría de la gente comente en público las malas experiencias en sus organizaciones. Es cierto que han aparecido sitios en Internet en los que la gente, normalmente anónima, sacaba a la luz trapos sucios de sus empresas, pero creo que no tenían la objetividad suficiente como para hacerse una idea veraz de lo que ocurría en las organizaciones criticadas.
Digo todo esto porque en el último post hablaba de un cambio en las relaciones profesional-empresa en la que deberían equilibrarse las fuerzas. El problema es que mientras las empresas tienen cada día más información de los profesionales, estos apenas saben nada de lo que ocurre de puertas adentro en las organizaciones.
Si un profesional quiere entrar a trabajar en una empresa debería tener la posibilidad de conocer lo que ocurre dentro de ella antes de tomar una decisión. El problema es que en la mayoría de los casos, todo lo que conoce es lo que le dice la persona que le selecciona. Vale, es cierto que ahora podemos contactar, via Linkedin o similares, con algún “topo” que nos de su opinión, pero es complicado y la muestra no es demasiado grande.
Supongo que lo que voy a decir no es nuevo y ya existen ejemplos pero creo que empieza a ser necesario que surjan sitios en La Red en donde se valore desde dentro a las organizaciones. Existen comparadores de hoteles, productos, restaurantes, servicios, libros, blogs, influencia,… en los que unos usuarios puntuan y comentan sus experiencias y otros las utilizan para tomar decisiones pero no conozco ninguno en el que esto se haga de forma correcta sobre las empresas.
En las empresas no paran de inventar formas de evaluar a los profesionales, pero no me parece que eso ocurra a la inversa y eso pone a unos en una situación mucho más precaria que a los otros. Existen algunas iniciativas como Great Place to Work que podrían ser útiles para escoger o valorar, pero es algo muy limitado y sinceramente, creo que carece del valor que podría tener una evaluación más abierta.
Creo que existen muchas cuestiones a pulir antes de poner en marcha un sitio de este tipo. Podría ocurrir que sólo valoren aquellos que han tenido una mala experiencia o también podría darse el caso que las propias empresas “sugieran” a sus profesionales que den una puntuación positiva. Pero ahí sería importante que la opinión de aquellos profesionales con una Marca Personal fuerte tenga más peso (¿Karma?) que la de alguien sin una reputación reconocida (valorada positivamente por otros).
Hasta ahora lo que se denomina Marca del Empleador o Employer Branding se ha gestionado igual que la marca comercial. Quiero decir que era algo que se decidía y planificaba por alguien dentro de la empresa o por alguna consultora pero nunca escuchábamos la voz de los “clientes”. En el caso de la Marca del Empleador el “cliente” es el empleado. Y en un mundo en el que todo el todos tenemos voz, es absurdo posicionar una marca sin la opinión de aquellos que la viven, experimentan, padecen o disfrutan.
El problema es que un empleado además de “usuario” o “cliente” de la marca del empleador es también su “proveedor”, y ahí está la dificultad de establecer un sistema de evaluación como el que planteo.
Creo que la única forma de compensar una mala crítica de empleados descontentos es la de fomentar el desarrollo de programas de Branding Personal dentro de las organizaciones que den voz a aquellos profesionales reconocidos en su sector. Cuando un profesional tiene una Marca Personal potente significa que ha conseguido el reconocimiento de quienes le rodean y se cuidará mucho de mantenerla. Si se deja manipular o influir perderá toda la credibilidad.
Creo que es importante que los gestores se den cuenta que la falta de información o la tendencia a ocultar lo que ocurre en las organizaciones no protege su marca sino todo lo contrario, genera desconfianza. Si no hay información sobre una empresa, en el momento en el que alguien diga algo negativo ocupará las primeras posiciones de los buscadores. Además, si algunas empresas fomentan esta apertura, aquellas que se mantengan al margen quedarán bajo sospecha.
Si por el contrario, una empresa consigue que profesionales, actuales y pasados, con una Marca Personal hablen bien de ella estará en una mejor posición negociadora.
Por lo tanto, si una empresa quiere tener una Marca de Empleador reconocida, deberá empezar fomentando la Marca Personal de sus empleados… además de hacer las cosas bien, faltaría más.