En el penúltimo post explicaba porqué creo que para un profesional o para un negocio es prioritario tener clientes antes que fans. Evidentemente siempre es mejor tener ambos, pero si, como suele suceder, tus recursos son escasos tendrás que escoger una opción.
En realidad creo que el debate sobre clientes o fans no es más que la version empresarial del dilema amor/sexo. Es la eterna discusión sobre si es necesario que exista uno para tener el otro (o viceversa) y de sus múltiples variantes.
La cuestión es, profesionalmente ¿Es más importante que te quieran o que te deseen/necesiten? Como siempre hay alguien que lo piensa, ya doy por sentado que lo mejor es que existan ambos (amor/sexo, cariño/deseo), pero entonces este post se acabaría aquí.
Por si acaso alguien no se ha dado cuenta, no me considero el tipo más cariñoso, simpático o empático del mundo, más bien al revés. No presumo de ello, simplemente lo constato. Así que, supongo que a lo largo de mi vida he tenido que encontrar otros modos de salir adelante. Seguramente mi planteamiento del concepto de Branding Personal tiene mucho de mi forma de pensar y de ver la vida.
Una vez escribí un Twitt que decía: “Una persona influyente en dospuntocerolandia es aquella de la que se dice o piensa: Hay que seguir a este/a tío/a aunque sea un gilipollas”.
No estoy diciendo que haya que ser una mala persona o un capullo, lo que pretendo transmitir es que, a la larga, un profesional o una empresa sobrevive si es capaz de ofrecer algo relevante, si es capaz de ser el mejor en lo suyo. Y además, no todo el mundo es simpático o extrovertido. Los tímidos o antipáticos también existimos.
Yo no entiendo de automovilismo, pero cuando nuestro Fernando Alonso ganaba campeonatos del mundo me llamaba la atención que la gente le criticase por no ser simpático. Eso me parecía absurdo. Alonso hacía bien su trabajo y consiguió algo que parecía imposible. Pero parecía que tenía menos mérito porque no se dedicaba a ir de coleguita. Sin embargo, Tiger Woods era todo simpatía y amabilidad y luego resultó ser un desgraciado que utilizaba a las mujeres.
En dospuntocerolandia se está llevando esto a extremos patéticos por no decir patológicos. Da la sensación que aquí todo el mundo habla de amor (conversar, colaborar, cooperar,…) cuando lo que se busca es sexo (ingresos, negocio, supervivencia,…). Creo que lo importante no es utilizar trucos para que “te quieran” sino dar lo mejor de tí para que te “deseen”. Ojo, aquí estoy hablando del uso empresarial y profesional de las Redes y no de ocio o de otro tipo de usos privados.
Siempre he dicho que para desarrollar una Marca Personal potente lo primero de todo es tener algo relevante, útil o necesario que ofrecer. Cuando tu oferta, tu contribución o tu “core business” personal es igual que el resto, lo que debes hacer es encontrar el modo de diferenciarte haciéndolo mejor. Sin embargo, parece que la mayoría de la gente prefiere seguir ofreciendo lo mismo pero multiplicando los contactos. Supongo que es como intentar ligar saliendo mucho para ver si de ese modo “cae” algo.
Hace poco estuve en un evento importante relacionado con los Recursos Humanos. Allí estaban todos los que puedas pensar. En esos actos me gusta ver como actúa la gente. Es muy curioso analizar el lenguaje no verbal. Pero lo que no deja de sorprenderme es la forma en que se comportan por vender algo algunos/as de los que admiras. Hay quienes buscan a “su presa”, la arrinconan y la protegen para que nadie se la quite, como si estuviesen defendiendo “su tesooooro”. Otros/as se acercan a su objetivo y se ponen a babear y a poner ojitos como el gato de Shrek.
No digo que no haya que establecer relaciones o comportarse como personas civilizadas y educadas. Lo que pretendo transmitir es que si eres capaz de asociar tu Marca Personal con algo útil, relevante y, si es posible, único, vas a poder mantener una postura digna.
Cuanta más gente quiera elegirte a tí, más opciones tendrás tú de elegir. En la medida en la que lo que ofrezcas carezca de interés o sea percibido como algo que puede ser ofrecido por otros a un coste menor, tendrás la tentación de “venderte” y/o de “rebajarte”. Y eso es justo lo contrario de lo que pretende el Branding Personal.
Así que, lo repito por si alguien lee este post en diagonal. ¿Hay que tener amigos y ser sociable? Si, por supuesto. Pero eso no debe (ni puede) sustituir o ser más importante que tener algo valioso que ofrecer. En cualquier caso creo que un cliente suele acabar siendo un amigo, pero por alguna razón, lo contrario no suele funcionar.
Seguro que has escuchado o leido alguna vez algo sobre el Método Estivill, el método GTD (de David Allen), el método Silva, Método Dukan, Método para dejar de fumar (Allen Carr) o simplemente El Método (de Neil Strauss). Modestamente yo también he tratado de plasmar mi método en los dos libros que he publicado, Marca Personal y Expertología. Todos ellos y muchos otros más que se te puedan ocurrir suelen asociar el nombre de su creador a un sistema o procedimiento que se supone que bien utilizado debería proporcionarte alguna mejora o cambio deseado.
Como en todas las cosas de esta vida, hay métodos que funcionan perfectamente, otros que consiguen resultados a veces y otros que son directamente un fraude. Estos últimos suelen reconocerse porque suelen prometer algo parecido a un milagro. Pero lo que me interesa es la utilidad del desarrollo de un método cuando se trata de posicionar una Marca Personal.
Si me lees desde hace tiempo, verás que soy muy insistente cuando trato de asociar el concepto de marca personal o comercial con la confianza, la credibilidad y la fiabilidad.
Suelo decir que el Curriculum es una herramienta malísima para reducir la desconfianza porque no es más que una lista de datos que, en si mismos, no demuestran nada. Por el contrario, creo que La Red es un excelente escaparate para enseñar lo que eres capaz de hacer en lugar de limitarte a contarlo. Así que, una forma magnífica de generar confianza y, por lo tanto, de reforzar tu Marca Personal es proporcionar pruebas de tu capacidad.
Cuando se trata de un profesional cuyo trabajo tiene un resultado en el que influya algún sentido como la vista o el oido (arquitectos, diseñadores, ingenieros, fontaneros, músicos, escultores,…) Internet es el canal obvio. Sin embargo, cuando se trata de profesionales “del conocimiento” es necesario encontrar otras formas de reducir esa incertidumbre para aumentar nuestras opciones a la hora de ser escogidos entre otros candidatos. Y ahí es donde entra en juego el dichoso método.
El objetivo del método es convertir el arte en ciencia, domesticar la anarquía, crear un sistema repetible y fiable. En definitiva, al crear un método propio estás “destilando” tu conocimiento para que pueda ser aplicado sin tu presencia. Todos esos métodos que citaba al principio se supone que son el resultado del trabajo y la experiencia de creadores que han sido capaces de plasmar su saber hacer en algo tangible, utilizable por otros… y capaz de generar ingresos a sus autores.
Cuando creas un método propio consigues varias cosas para tu estrategia de Branding Personal.
Para alguien como yo, o para un consultor o un coach o un emprendedor o incluso un profesional de empresa tener un método propio (eso no significa que sea algo superinnovador o genial) puede suponer la diferencia entre ser elegido o quedar fuera de combate. Así que, si aceptas mi recomendación, empieza a plasmar tu conocimiento, tu saber hacer y tus experiencias por escrito. Ese será tu método y quizás algún día hasta puedas escribir un best seller.
Las mejores marcas nunca parten del intento de crear una gran marca. Se concentran en crear un gran producto o servicio y una organización capaz de sustentarlo.
Scott Bedbury
El año se termina, así que en las próximas semanas veremos los resúmenes del año en los suplementos dominicales de los periódicos. Entre otras cosas podremos leer la lista de las personas (actores y actrices, artistas, políticos, deportistas,…) que “nos dejaron”. Seguro que en unos cuantos de ellos aparecerá alguna línea diciendo algo como esto: “Tuvo mucho éxito, era muy querido, pero murió practicamente en la miseria”.
Cuando leo este tipo de cosas siempre lo relaciono con lo que está ocurriendo en algunos sectores del mundo de las marcas y del marketing (“online” y “offline”).
Desde hace algún tiempo parece que ya no hay que tener clientes, ahora lo prioritario es tener fans, admiradores, hooligans, seguidores. El summum se produce cuando los fans se tatúan tu logo en su piel. Da la sensación que es más importante convertir tu marca personal o comercial en un icono de culto que en facturar.
Supongo que todo esto está relacionado con esa ley no escrita en dospuntocerolandia que dice que es “muy feo” utilizar los blogs y las redes sociales para vender. Lo politicamente correcto es compartir, cooperar, consensuar, colaborar, conversar y todo ese Co-co-co-co. Es como si La Red fuese un enorme Festival de Sundance en el que no se permite el cine comercial. O como esos anuncios maravillosos, originales o divertidos de los que no sabes o no recuerdas lo que tratan de venderte.
Creo que a este fenómeno cuyo propósito principal es parecido al de un misionero lo podríamos denominar “Fancismo”, los fans son la marca y la marca son los fans. Tiene mucho de religión moderna en la que parece que muchos están deseando “Ser de XXXXXX” para quedarse tranquilos, sentirse parte de un grupo o simplemente para tener algo en lo que creer.
Creo que los ejemplos de Apple, Harley Davidson, Disney y similares están haciendo mucho daño. Pero la culpa no es de quienes gestionan esas empresas sino de quienes no son capaces de entender que está muy bien eso de tener fans, pero antes hay que tener clientes… y por lo tanto un buen producto. Sin embargo, cuando todo se centra en conseguir seguidores, evangelizadores y fan-áticos, el producto deja de ser importante o mejor dicho, la marca se convierte en el producto.
No me cansaré de insistir que una marca personal o comercial debe sustentarse en una oferta sólida, valiosa y relevante. Una estrategia de Branding Personal debe sustentarse en el trabajo bien hecho y no en una continua campaña de visibilidad y presencia en las redes. Me temo que hay mucha gente más preocupada por conseguir que sus números de las Redes Sociales crezcan que en salir a vender. Lo que está claro es que lo segundo es más dificil y más duro.
Cuando haces bien tu trabajo de forma consistente, es muy probable que consigas que la gente te aprecie e incluso que hable bien de tí. Pero lo que es absurdo es pretender convertirte en un icono sin haber dedicado mucho tiempo y esfuerzo a resolver problemas o satisfacer necesidades de otros de forma eficaz y contrastable.
Apple, Harley Davidson o Disney tienen tras de sí una larga, larguísima trayectoria de productos y servicios de calidad. Mucho antes de la histeria del iPad, iPhone y similares Apple ya estaba haciendo las cosas bien y también cometiendo algunos errores importantes. Pero no creo que ningún emprendedor o empresario ponga en marcha su proyecto para conseguir que alguien se tatúe un brazo con su logo.
Para un profesional, lo importante no es obsesionarse con crear una Marca Personal porque eso no tiene sentido en sí mismo. La marca, la huella, el recuerdo que dejas es el resultado de tus acciones, tus productos, tus servicios, tu comportamiento, tu actitud,… Por lo tanto, es en todo eso en lo que debes trabajar si quieres dejar un recuerdo memorable.
Si tu obsesión es conseguir fieles, fans, devotos de tu marca personal o comercial y no tienes nada sobre lo que sustentarlo, lo que estarás creando será algo parecido a una de esas sectas que aparecen en las noticias. Algo basado en la figura carismática de un lider pero que no resuelve ninguna necesidad… o quizas sí, la de dar sentido a la vida personas que han perdido el rumbo o que necesitan unirse a una tendencia para dar sentido a su existencia y que incluso están dispuestas a convertirse en mártires de la causa.
Así que, eso de que te quieran mucho y te digan lo que les gusta lo que haces está muy bien, pero todavía es mejor si, además, puedes generar ingresos que te permitan mantener con vida tu proyecto.
éxito. (Del lat. exĭtus, salida).
1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.
2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.
Diccionario de la RAE
En un post reciente decía que antes de ponerse en marcha para resolver un problema o para conseguir un resultado es imprescindible tener claro el propósito. Cuando pregunto a la gente sobre la razón por la que hay que ”invertir” en desarrollar una marca personal o comercial suelo recibir respuestas relacionadas con la diferenciación, con llamar la atención, con establecer un vínculo emocional y otras similares que parecen sacadas de una lectura rápida de un viejo libro de “management”.
No digo que todo eso no tenga que ver con la marca, pero solemos olvidarnos que la función de esta es básicamente una: Aumentar las opciones de ser la opción preferente cuando existen varias alternativas. Todo lo demás son instrumentos, medios y tácticas para que eso ocurra.
Normalmente no suelo utilizar el término Éxito cuando hablo de Branding Personal porque es un concepto muy manoseado y sobreexplotado por los vendedores de humo. Además, el concepto de éxito varía con cada persona y siempre suele haber algún místico que lo confunde con la felicidad.
En mi opinión, la felicidad es algo interior y que no siempre está relacionado con lo que conseguimos o con los factores externos. Sin embargo, el éxito es algo que depende del reconocimiento de otras personas (aumento de sueldo, contrato, cariño de la familia o amigos, premios,…). Entiendo que no son variables independientes, una persona feliz es más probable que tenga éxito y viceversa, pero no deberían confundirse los términos.
Por lo tanto, el objetivo del Branding Personal es diseñar y ejecutar estrategias que aumenten las posibilidades de que se reconozca tu trabajo, tu esfuerzo o tus acciones y esto te va a ayudar a conseguir tus objetivos personales o profesionales. Cuando eso sucede, podrás decir que estás teniendo éxito.
Además se produce un efecto colateral. Cuando tienes éxito, cuando se reconocen tus esfuerzos, aumenta tu valor y va a haber más gente dispuesta a elegirte. En consecuencia aumentan tus opciones, tu capacidad de decisión, tu libertad y, por lo tanto, posiblemente también seas más feliz.
Así que, para conseguir ser la opción preferente, para que te elijan, debes hacer todo lo posible para dejar una huella-marca en la mente de quienes quieras que reconozcan y valoren. Esta huella debe cumplir tres condiciones.
Si quieres que te escojan, debe estar muy pero que muy claro lo que puedes ofrecer. Debes responder de una forma sencilla y contundente a la pregunta: “¿A qué te dedicas?”. Si tu respuesta es genérica, ambigua, ordinaria, poco definida o algo peor, si ni siquiera tienes una respuesta, puedes imaginar que las posibilidades de ser elegido/a son mínimas o nulas. Si todo lo que se te ocurre decir para presentarte es que tienes una licenciatura y un MBA, la llevas clara.
Los profesionales con una Marca Personal potente suelen ser asociados rápidamente con algo valioso y eso se lo pone muy facil cuando tienen que ser elegidos. Si no eres capaz de encontrar un modo claro y atractivo de describir lo que ofreces, dificilmente serás encontrado y/o recordado.
Las grandes marcas personales o comerciales llegan a ser reconocidas porque consiguen penetrar profundamente en la mente de quienes les tienen que escoger. Eso se consigue a base de esfuerzo, persistencia y consistencia.
Si las empresas se gastan tanto en que tengamos sus logos y logros a la vista es para que el recuerdo no se desvanezca. Por lo tanto, para conseguir reconocimiento debes responder a la pregunta “¿Qué estás haciendo para que se conozca lo que haces?”.
Si eres muy buen profesional, padre-madre, amigo/a o esposo/a pero nadie lo sabe podrás sentirte muy orgulloso, pero no tendrás el éxito que mereces. Puedes pensar que hay gente que no busca ni lo necesita ese reconocimiento, pero te equivocas, incluso los santos buscan una recompensa por sus acciones (aunque no esté en este mundo). No te quejes si no haces nada para que te valoren, el problema es sólo tuyo.
Pero no basta con tener claro y comunicar lo que te hace valioso, también es importante que ese recuerdo sea duradero. Y ahí es importante el medio que utilizas para expresarte. Puedes escribir en la arena lo que haces con claridad y con mucha profundidad, pero la primera ola que llegue se lo lleva. O puedes escribir en piedra, que es más trabajoso, pero también más permanente.
La pregunta que debes hacerte es: “¿Dónde estoy dando a conocer lo que hago?”. Evidentemente no es lo mismo escribir un libro que twittear. No es lo mismo dar una conferencia que escribir en el muro de Facebook.
Por lo tanto, el objetivo del Branding Personal es despejar el camino para que quienes busquen lo que ofreces, te encuentren y te elijan. Cuando eso sucede podrás decir que has tenido éxito, estarás más cerca de alcanzar tus objetivos y posiblemente de ser más feliz.
Autónomo: Que tiene autonomía.
Autonomía: Condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie.
Diccionario de la RAE
Historia nº1: Cuando me despidieron de la última empresa en la que trabajé y decidí que jamás volvería a ser “empleado” de nadie, una de las preguntas más repetidas era: “Entonces, ¿cuando vas a montar una empresa?”. Esta pregunta me la solían hacer personas de mi entorno más cercano. Han pasado los años y mi familia ya no me lo pregunta tanto, sin embargo, mucha de la gente que voy conociendo da por supuesto que tengo una empresa. Parece que no hay término medio, o eres empleado o eres desempleado o eres empresario.
Historia nº2: Cuando escribo un post como alguno de los más recientes en los que hablo de la necesidad de entender que hay que encontrar formas de ganarse la vida más allá del empleo por cuenta ajena, siempre hay varias personas que me dicen que no quieren ser emprendedores ni empresarios. Entonces yo suelo repasar lo que he escrito por si lo he sugerido en algún sitio, pero veo que nunca se me ha ocurrido plantear algo así. Mi planteamiento suele ser mucho más simple, hay formas sencillas (y legales) de intentar ganarte la vida sin tener que montar una empresa.
Historia nº3: La Red, los medios de comunicación, los organismos oficiales, los políticos locales, regionales y nacionales no paran de hablar de los emprendedores y los empresarios. Parece que, de pronto, todo el mundo debe ponerse a montar algo que genera empleo o va a crear una nueva “tontá” tecnológica que les va a convertir en millonarios.
Mientras tanto, un ejército de profesionales a los que nadie hace caso, normalmente despreciados y ninguneados, por no decir maltratados, salimos a la calle a pecho descubierto, seguimos trabajando, luchando contra los elementos y pagando religiosamente nuestras cuotas e impuestos. Somos los AUTÓNOMOS.
Me da la sensación que, en nuestro entorno, el término autónomo es percibido como una especie de profesional superviviente que carece del glamour de un emprendedor o, por supuesto, de un empresario. Pero estoy convencido que si en nuestro país desapareciesen los aútónomos, esto no duraba ni dos días.
Ocurre como con los documentales de animales. Son muy chulos esos reportajes de tiburones, leones o elefantes. Pero si desapareciesen las abejas, los autónomos de la naturaleza, el planeta se iba al carajo.
Este es un país de autónomos. Apenas hay empresarios. La mayoría de las personas de negocios que aparecen en los medios no son empresarios, son directivos, “simples” asalariados con sueldos obscenos, pero asalariados al fin. Se habla mucho de apoyar a las empresas liberándolas de las cuotas de la Seguridad Social a los nuevos contratos, pero, si se pretende que la gente se busque la vida, ¿No sería más lógico liberar de esas cuotas a los nuevos autónomos?
Me siento orgulloso de ser autónomo. Me gusta ganarme la vida con lo que sé hacer. Trato de mejorar cada día. Quizás algún dia decida montar una empresa y me gustaría dar empleo. Pero de momento soy feliz no dependiendo de nadie ni preocupándome de que otros dependan de mí.
Hay personas que me escriben comentarios algo ofendidas porque suponen que cuando les digo que se busquen formas de ganarse la vida más allá del “empleo” deducen que les propongo que se hagan autónomos. Y parece que eso es una especie de ofensa. Parece que hay quien piensa que ser un profesional que tiene autonomía implica un nivel social inferior al de un empleado o, por supuesto, un emprendedor o un empresario.
Vamos a dejarnos de eufemismos y vamos a devolver a la marca Autónomo su valor y su dignidad.
Hoy es “fiesta”, pero yo, como muchos otros autónomos, llevo despierto desde antes de las 6:00. A veces dormimos poco porque tenemos trabajo. Otras veces porque andamos dándole vueltas a nuevas ideas. Y otras muchas porque estamos preocupados por algo. Pero os aseguro que no cambiaría esto por nada. Me entran sudores fríos solo de pensar en volver a un cubículo.
Me siento orgulloso de ser autónomo y no pienso ocultarme tras eufemismos u otras etiquetas más “cool”.
Ya he dicho alguna vez que, desde que me dedico a esto de la Marca Personal, hay una serie de comentarios y confusiones recurrentes que surgen siempre que tengo la ocasión de hablar de ello. Algunos aparecen cada vez menos, especialmente aquellos que confunden el Branding Personal con una forma de “cosificar” a las personas cuando, en realidad, se trata de lo contrario, de devolver a las personas su valor.
Sin embargo, una de las ideas equivocadas que aparecen cada vez con más frecuencia es la que confunde a un profesional que tiene una Marca Personal fuerte con una especie de niñato caprichoso que puede perjudicar al equipo o a la empresa. Esta semana, alguien en un evento de Marca Personal volvía a hacer la misma pregunta: “¿Un profesional ”estrella” no podría ser perjudicial para la marca de la organización?”.
No me preocupa debatir con personas que tienen claros los conceptos. Creo que eso nos enriquece a todos. El problema surge cuando se dedican a opinar o más bien a descalificar un concepto quienes no se han tomado la molestia de enterarse de lo que están hablando.
Eso ocurre con muchos conceptos, desde el coaching hasta el marketing, desde la consultoría hasta el social media. La Red facilita el que personas con el teclado un poco suelto y que solo saben lo que han escuchado en una tertulia se dediquen a desacreditar ideas o personas sin haberse informado antes.
Quienes equiparan a un profesional con una buena Reputación o Marca Personal con una especie de divo caprichoso (una “estrella”) no se han enterado de qué va esto. Un profesional con Marca Personal es ante todo una persona que ha alcanzado un buen nivel en su trabajo, que es fiable y que, además, ha conseguido notoriedad en su mercado.
Si un profesional con marca sobresale y tiene un valor superior es porque es capaz de generar más valor que otros, no porque sea más famoso o conocido. La fortaleza de una Marca Personal reside en lo que puede aportar y no en su popularidad. Los profesionales que se dedican sólo al autobombo o a convertirse en una estrella mediática no deberían durar ni dos telediarios. Si desgraciadamente todos conocemos algunos casos así no es por culpa del Branding Personal sino de un sistema que lo permite.
Cuando consigues desarrollar una Marca Personal potente es más probable que se interesen por tí un mayor número de personas. Eso aumenta tus opciones y, en consecuencia, aumenta tu poder y capacidad de influencia.
Cuando eso ocurre, el efecto de tus acciones y de tu comportamiento se va a ver multiplicado. En consecuencia, si eres un/a buen/a profesional, va a aumentar tu valor. Pero si tu Marca Personal es la de un/a gilipollas y consigues una gran notoriedad, vas a conseguir que se entere todo el mundo. Así que el problema no es de la herramienta sino de la persona que la maneja. Y de los directivos que lo permiten.
Las organizaciones ya tienen profesionales “estrella-divos-niñatos/as” con marcas personales de mayor o menor fortaleza. Sin embargo, quienes temen que un profesional con Marca Personal pueda ser perjudicial mejor sería que se dedicasen a otra cosa. Lo que deben hacer es aprender a gestionarlos y a aprovechar su autoridad en bien de la empresa en lugar de ocultarlos o rechazarlos.
Quienes por miedo prefieren mantener alejados de las organizaciones a profesionales valiosos, influyentes y con buena reputación demuestran su incompetencia y su falta de profesionalidad. Decía el otro día en Twitter que los de R2H2 llevan años con la cantinela de la atracción y retención del talento, pero parece que cuando tienen la posibilidad de tener profesionales valiosos, fiables y reconocidos se ponen a temblar.
Si los profesionales de R2H2 quieren ser tomados en serio, deberán aprender a gestionar a estos profesionales valiosos en lugar de ponerles límites.
Lo que puede hacer un profesional con Marca Personal por su empresa es incalculable… siempre y cuando se les reconozca su valor. Si, por el contrario, las organizaciones no son capaces de reconocer su aportación, les será muy facil encontrar ser encontrados por quienes sí lo hagan. Si algunos consideran eso como un comportamiento caprichoso o de “estrella” pues allá ellos. Pueden seguir contratando a empleados “sin marca”, pueden seguir quejándose y llorando, pero las lágrimas no les dejarán ver las “estrellas”.
Dicen mis amigos “coaches” que hacer las preguntas correctas es fundamental para alcanzar los objetivos. También dicen los expertos en gestión de problemas que lo primero que hay que hacer para solucionarlos es identificarlos con claridad. Sin embargo, me temo que cuando hablamos de empleo, trabajo y profesionales, o no hacemos las preguntas correctas, o no damos con la respuesta adecuada.
Si preguntas a cualquiera cual es el principal problema en nuestro país, especialmente tras esta interminable campaña electoral, la gran mayoría te diría que es el Empleo. Pero esa no es la respuesta correcta, y por lo tanto, cualquier plan, estrategia o planteamiento estarán equivocados.
¿De verdad crees que lo que realmente le preocupa a una persona que se ha quedado sin trabajo es que no tiene un empleo? Si piensas así es que nunca te ha ocurrido.
El auténtico problema no es no tener un empleo sino algo tan obvio que solemos olvidarlo. Lo realmente grave no es no tener un sitio al que ir cada día, sino la falta de ingresos con los que pagar las facturas. Es tan insultantemente evidente que directamente ni nos lo planteamos. Sin embargo, eso nos aleja del objetivo principal y, por lo tanto, de la solución del problema.
Digo esto porque en las últimas semanas he impartido clases en varios lugares de España y en todos ellos la preocupación es la de encontrar un empleo a toda costa. Me encuentro con situaciones tan absurdas como las de montones de personas que están dispuestas a trabajar casi gratis (o gratis total) solo para tener un empleo. Pero eso lo tenemos tan metido en nuestro Sistema Operativo Personal que hay personas que se ofenden cuando se lo discutes.
A ver cuando nos enteramos que el empleo va a tardar mucho en volver. Y cuando regrese, seguramente será muy distinto al que hemos conocido. Quizás los subsidios de desempleo, los finiquitos y la sensación de que siempre va a haber alguien ahí que nos eche una mano nos impide establecer las prioridades. Sólo cuando pasa el tiempo y el dinero se agota empezamos a pensar en hacer “cualquier cosa” para obtener ingresos.
Pero conseguir resultados requiere un tiempo del que no dispones. Por eso es tan importante trabajar constantemente en tu posicionamiento.
Desde mucho antes de la crisis, personas como Borja Prieto está dando pistas para buscar formas de ganarse la vida más allá del empleo tal y como lo conocemos. Pero lo primero que hay que hacer es dejar de comportarnos como Zombies que solo sabemos buscar “empleos frescos” que ya no existen.
Supongo que esa es una de las razones por las que un concepto como el Branding Personal es tan dificil de inculcar. En realidad, ¿Para que querría posicionarme como un profesional reconocido si yo sólo quiero que me den catorce pagas por trabajar de nueve a cinco? Menudo follón. Calla, calla, eso mejor se lo dejamos a los frikis de los autónomos, emprendedores y empresarios. Lo mejor es seguir enviando CVs a diestro y siniestro que, como todo el mundo sabe, es garantía de éxito. ¿A que sí? Pues no.
Si cambiamos el enfoque y, en lugar de pensar unicamente en encontrar un empleo, ampliamos las opciones de generar ingresos será más facilmente entendible la necesidad de desarrollar una Marca Personal conocida y reconocida.
De repente, la forma tradicional de encontrar el modo de ganarnos la vida ya no se limitaría sólo al clásico Curriculum y entrevista-interrogatorio sino que, de pronto, las posibilidades de generar ingresos se multiplican. Siempre hay necesidades que satisfacer y personas dispuestas a remunerarte por ello. Pero para eso debes ser encontrable y alcanzar una buena reputación.
En este momento seguro que estarás pensando algo que siempre que me lo dicen me mosqueo. Es el clásico, “Es que tu lo ves muy facil”. ¡Y una mierda! Esto no es nada fácil. Es muy jodido y supone mucho tiempo, esfuerzo, malos ratos y en algunas ocasiones te dan ganas de tirar la toalla. Sin embargo, con el tiempo te das cuenta que dejar de ser recolector para convertirte en cazador es mucho más divertido. Y en cualquier caso, seguramente, en unos años en los que no hay “cosechas”, seguramente no te va a quedar más alternativa.
Así que, si crees que tu objetivo es conseguir un empleo, allá tú. Pero tarde o temprano te darás cuenta que un empleo no es un fin, sino solo un medio.
Una de las preguntas que suelo realizar al principio de una ponencia o un curso es, ¿Qué te vino a la cabeza la primera vez que oíste hablar de Marca Personal?
Las respuestas suelen ser siempre muy parecidas. Imagen, Aspecto, Internet, Reputación, y siempre, siempre hay alguien que habla de diferenciación, de ser distinto y llamar la atención. Por alguna razón, parece que una marca, personal o comercial, debe ser ante todo, distinta, diferente.
Supongo que eso se debe a que todo esto del branding y el marketing se suele asociar con individuos/as creativos, muy enrollados, algo locos y sobre todo, distintos. Me imagino que un profesional con un aspecto normalito sería directamente descartado para un puesto de este estilo. Pero quizás esa persona tan poco “cool” sea la más adecuada para conseguir que una marca llegue a ser memorable. Me explico.
No discuto que una marca, personal o comercial, debe encontrar elementos que la hagan sobresalir, pero creo que estos deben estar más relacionados con el fondo que con la forma o la imagen. Una marca llega a ser muy poderosa si consigue aportar valor de forma constante y consistente a lo largo del tiempo.
Vivimos en unos tiempos extraños en los que una tipa que sale a cantar con un vestido de solomillos se convierte en un fenómeno social mientras que muchos otros buenos profesionales apenas sobreviven. ¿Esto es justo o injusto? Cada cual que piense lo que quiera, pero este es el mundo en el que nos ha tocado vivir y tendremos que jugar las cartas que nos han tocado.
Creo que las marcas, personales o comerciales, fuertes son aquellas que han mantenido unos estándares de calidad y una forma de comportarse consistente a lo largo del tiempo… de mucho tiempo.
Siempre he dicho que el Branding Personal se basa en la confianza, en la credibilidad, en la profesionalidad. Y cuando tienes todo eso es cuando puedes hacer cosas extrañas, llamativas, diferentes u originales. Una Marca Personal fuerte te permite tomarte algunas licencias.
Dalí fue extravagante, histriónico, espectacular, pero detrás de todo eso había un excelente pintor. La ciencia y el arte está llena de personajes peculiares, pero si han pasado a los libros de historia no es por lo anecdótico sino porque fueron capaces de aportar algo valioso.
El problema viene cuando hay personas que piensan que una persona tiene una Marca Personal fuerte si llama la atención, si ”da el cante” o si monta un numerito cada vez que sale a la calle o se comunica en La Red. La realidad es que si no son capaces de aportar algo, de dejar huella, marca, lo único que consiguen es ser patéticos.
Las grandes Marcas Personales lo son porque han conseguido dejar una huella profunda en la mente de quienes les conocen. Y eso se consigue a base de paciencia, persistencia y sobre todo, de rutinas y hábitos. Supongo que Yoda diría algo así como que las rutinas crean hábitos, los hábitos llevan a mejorar, y las mejoras te llevan al Lado Luminoso.
Las grandes marcas comerciales lo son porque sabemos lo que podemos esperar de ellas. Con las personas ocurre igual.
Cuando una y otra vez, durante mucho tiempo, actúas de un modo parecido, consigues que la gente (jefes, headhunters, seguidores, amigos, pareja,…) sepa lo que puede esperar de tí. Y las sorpresas solo nos gustan en las películas de miedo y en los parques de atracciones, pero no en la vida cotidiana.
¿Significa eso que Lady Gaga no lo está haciendo bien? No necesariamente. El problema es que su rutina es precisamente la de encontrar un modo de ser diferente cada día. Y, desde mi punto de vista, eso es agotador e insostenible. Aunque supongo que encontrará el modo de reinventarse o simplemente desaparecerá.
Ya sé que es poco excitante y seguramente muy poco atractivo esto que estoy diciendo, pero es lo que hay. A casi nadie le apetece establecer una rutina de estudio, de trabajo, de networking, de escritura o de otro tipo de actividad que le ayude a desarrollarse y a posicionarse. Por eso hay tantos libros que te dan recetas rápidas, cómodas y milagrosas… pero inútiles.
Entiendo que las rutinas, son eso, rutinas y eso suena a un aburrimiento mortal. Pero precisamente por eso es tan importante desarrollar tu Marca Personal eligiendo algo que te guste, que te interese y con lo que puedas disfrutar durante mucho tiempo.
Lo que está claro es que tratar de sobresalir haciendo algo llamativo es como los fuegos artificiales, algo muy vistoso pero muy poco duradero y la huella que queda es muy volatil y poco memorable.
Quizás la desastrosa situación en la que nos encontramos se debe a que durante muchos años, mucha gente se ha preocupado más de llamar la atención haciendo cosas “diferentes” que desaparecen como lágrimas en la lluvia que de establecer rutinas y hábitos capaces de horadar o dejar marca en la piedra o en la cabeza más dura.
Tras todos estos años de trabajo e investigación sobre el Branding Personal he terminado por asumir que este concepto no es para todos. No es que se trate de algo elitista o clasista o que requiera unos recursos solo disponibles para unos pocos, todo lo contrario. La clave de la creación de una Marca Personal fuerte no está en los elementos exteriores (dinero, medios o formación) sino en la cabeza y en el corazón. Y eso divide al mundo en dos tipos de personas, las que están dispuestas a luchar y las que se quedan paralizadas esperando que ocurra algo.
Cuando hablo de Marca Personal con una persona con mentalidad de “empleado” (aunque sea autónomo o esté en el paro) lo paso realmente mal. No concibo que alguien pueda dejarse llevar de esa manera sabiendo que, tarde o temprano, tendrá que salir a buscarse la vida (posicionarse como un/a profesional reconocido/a).
Cuando mantengo una conversación con alguien así, me paso la mayor parte del tiempo luchando contra las excusas (soy mayor, soy joven, no tengo experiencia, tengo demasiada experiencia,…). No se dan cuenta que el Branding Personal es una herramienta muy útil para ellos y no una fe que hay que abrazar en la que yo soy algo así como un misionero que trata de convertirles.
Cuando trabajaba buscando proveedores veía algo parecido en algunas empresas. En esos años conocí excelentes compañías que permanecían invisibles y que, por lo tanto, debían vender sus productos casi a precio de coste para que las empresas de distribución hiciesen su marca blanca. Me daba mucha rabia que esas compañías no trabajasen su posicionamiento para aumentar su valor. Tenían todo lo necesario para estar entre las grandes marcas pero les fallaba algo más importante: Sus directivos no creían en ellos mismos ni en lo que hacían. Igual que muchas personas.
Por lo tanto, cada día que pasa veo con más claridad que el Branding Personal es un concepto para personas con ganas de comerse el mundo, con mentalidad de conquistadores, con ambición sana (o insana), con motivación para cambiar las cosas. Y en nuestra sociedad solo hay un perfil que se adapte a esa descripción, se trata del Emprendedor/a.
Un proceso de Branding Personal empieza cuando se establece un objetivo, cuando hay una visión que te motiva, cuando tienes claras las prioridades y los valores y cuando tienes un plan que reuna todo eso. Es muy fácil trabajar la Marca Personal con emprendedores porque todo eso ya lo traen “de serie”. Lo que deben hacer con ellos mismos es algo que ya han asimilado en sus propios proyectos.
Sin embargo, los profesionales con mentalidad de “empleados”, carecen de objetivos propios (tienen los que otros les imponen), el único motivo (no motivación) para seguir trabajando es una nómina y, en el mejor de los casos ni se han planteado sus valores ni, por supuesto, han creado algo parecido a un plan.
Ojo, aqui no estoy hablando de definiciones administrativas o burocráticas de lo que es un emprendedor o un autónomo y un empleado o profesional por cuenta ajena. Se trata más bien de una actitud mental. He conocido funcionarios y profesionales de empresa con una mentalidad emprendedora brutal y a autónomos que parecen burócratas en un ministerio en los años sesenta.
Lo he dicho aquí muchas veces y lo repetiré las veces que sea necesario. Una Marca Personal va desde dentro hacia fuera. Se empieza por lo 0.0 y se acaba en lo 2.0 pero no al revés. Si no se tienen claros los fundamentos y los pilares de la identidad personal, todo lo demás se desmoronará pronto. Cuando alguien tiene claro todo eso y se pone en marcha no tiene asegurado el reconocimiento y el éxito pero tiene todas las papeletas para acercarse mucho. La mala noticia es que hay muy poca gente así. La buena noticia es que hay muy poca gente así… por lo tanto, es muy facil sobresalir.
Esta semana leía un post de Neus Arqués que, en pocas palabras, dejaba muy claro que en Internet hay muchas herramientas pero no todas tienen la misma utilidad para una estrategia de Branding Personal. Por mi parte, he dicho muchas veces aquí que existe una tendencia enfermiza a estar en todos los sitios que aparecen. Y estrategicamente, eso es bastante poco eficaz por no decir otra cosa.
Me da la sensación que detrás de esa obsesión por estar en todos los sitios y a todas horas existe una idea equivocada de lo que se puede obtener a cambio de ese esfuerzo. Normalmente se habla de los grandes números, de los millones de personas que crean un perfil en las redes sociales. Existe una tendencia a creer que, al menos un buen puñado de toda esa enorme cantidad de gente va a interesarse en lo que uno hace o dice.
Ahí entra en juego el Síndrome del Ludópata dospuntocero que empuja a “jugar” continuamente en las Redes Sociales por si algún día toca (no se sabe muy bien qué). Este Bingo dospuntocerolense no cuesta dinero, pero el precio a pagar es muy alto en tiempo y concentración.
Al final, que alguien llegue a tu sitio va a depender del interés que generen tus contenidos y tambien de algo de suerte. Si no eres capaz de aportar algo interesante, las probabilidades de que te “encuentren” van a ser menores a las de que te toque la lotería porque aquí no hay decenas de miles de números sino centenares de millones. Pero incluso en el caso en que tus contenidos sean interesantísimos y muy enriquecedores puede que estén relacionados con un asunto o una especialidad profesional muy minoritaria. Así que, lo más probable es que no lleguen a llamar la atención.
Desde el punto de vista de la Marca Personal, mucha gente está cayendo en el mismo error que el del CV. Me estoy encontrando con muchas personas incapaces de pensar de forma distinta al de Modo de Espera. Esta mentalidad consiste en enviar muchos CVs o darse de alta en muchas Redes Sociales y esperar a ver que pasa. Y logicamente lo único que pasa es el tiempo. Ninguna estrategia debería basarse en un único canal de comunicación.
Para que esto no ocurra, debemos entender que hay varias formas de enfocar una estrategia virtual y no todas ellas son igual de eficaces para el posicionamiento profesional.
Desde que empezó a desarrollarse Internet existe una especie de obsesión por conseguir muchas visitas que puedan traducirse en dinero. Pero eso cada día es más dificil, especialmente si tu especialidad está centrada en un nicho muy reducido.
Creo que el esfuerzo que hay que realizar para convertirse en un millonario dospuntocero solo compensa si pretendes obtener ingresos por publicidad o similares. Y por lo que cuentan algunos, ya ni siquiera eso.
En cualquier caso, este tipo de estrategia se basa en Internet como negocio pero creo que es poco eficaz para posicionamiento profesional.
Hay quienes tratan de hacer todo lo posible por atraer visitas. Hay que conseguir público aunque muchas veces parece que lo de menos es lo que se encuentren esas visitas al llegar al sitio.
A diferencia de la estrategia basada en la monetización, aquí no se trata de ganar dinero sino notoriedad. El problema es que, en la carrera para atraer visitas, se suelen utilizar todo tipo de métodos (enlaces, palabras clave, trucos SEO,…) excepto el único que acaba funcionando: Crear contenidos relevantes durante un periodo prolongado.
Es posible que consigas que mucha gente te conozca en poco tiempo, pero en muchas ocasiones, casi mejor que hubieses seguido siendo invisible.
Otra de las obsesiones derivadas de lo dospuntocero es convertirlo todo en un diálogo constante con gente a la que no conoces. Como dice la canción, dospuntocerolandia es como los bares, que lugares tan gratos para conversar… al que le apetezca.
Ya me he llevado más de una crítica por decir que no me gusta la conversación online. Creo que en este entorno todo se puede malinterpretar y cualquier cosa dicha con la mejor intención puede traerte un disgusto.
Quienes sufren del Síndrome del Ludópata 2.0 me suelen decir que si se conversa mucho es probable que algún día aparezca algo así como un Príncipe azul. Francamente, eso me parece dejarlo todo en manos del azar.
Por otra parte, creo que, a veces en dospuntocerolandia se olvida que en este mundo además de gente supersimpática y encantadora también existimos los tímidos, los antipáticos o los que apreciamos los momentos de soledad con la familia tras un día de trabajo. Creo que tenemos algo que aportar aunque no nos guste conversar.
Por último dejo la opción que yo considero más adecuada, la utilización de La Red como escaparate de nuestro trabajo.
Creo que el mejor uso que puede hacer un profesional de las herramientas online es el de escaparate, muestrario, escenario o exposición de su trabajo. Las posibilidades técnicas de contar, mostrar y demostrar lo que uno ha hecho, hace o puede hacer es lo mejor de Internet para el posicionamiento de Marca Personal.
Seguramente estarás pensando que eso solo sirve si alguien visita tu sitio online. Y es cierto. Pero creo que las visitas a tu escaparate virtual deben venir especialmente del mundo offline. Creo que un blog o un sitio web debe ser lo que permita ampliar información sobre tu trabajo a quienes te han conocido en un evento profesional, en una conferencia o en un artículo.
Un Técnico de Expansión de una empresa de distribución, un Diseñador de Productos Industriales o un Experto en Seguros para la industria textil, por poner tres ejemplos, no pueden esperar millones de visitas a su blog gracias a su posicionamiento en buscadores. Sin embargo, pueden utilizar ese escaparate para reducir la desconfianza de un posible empleador o potencial cliente al que acaba de conocer.
Aunque solo haya cinco personas que visiten tu blog seguramente serán muchas más de las que lean tu CV aunque envies miles de ellos. Y si aquel es interesante, seguramente tendrás más opciones.
NOTA: Hace unos días Jaime Pereira me invitó a conversar con él sobre Marca Personal y aquí está el resultado.