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Adiós papá

17 febrero 2012 21 Comments

La relación paternofilial entre empresas y empleados está siendo sustituída por una relación adulto-adulto.

McCormick y Asociados

Esta semana leía un excelente artículo en el blog de McCormick y Asociados que venía muy a cuento con lo que está pasando con los cambios en el mercado de trabajo. Lo que viene a decir es que “Papá-empresa” quiere vivir su vida y no tiene intención de seguir “manteniéndote”, así que más vale que te empieces a buscar la vida que ya eres mayorcito/a.

Hasta ahora las empresas aceptaban como algo inevitable que contratar a un profesional equivalía a asumir un compromiso más allá del salario. Era parecido a un tener un hijo. Por eso exigían unas contrapartidas emocionales y si te ibas a otra empresa te decían que eras un desagradecido porque ellos habían dado su vida por tí (en versión corporativa). Una de ellas era el típico discurso del compromiso que no era más que una excusa para pedir esfuerzos extra sin dar nada a cambio.

Los sindicatos también cumplían su papel en este tinglado. Se supone que eran (¿alguna vez lo fueron?) como el hermano mayor que te protegía cuando papá se pasaba . El problema es que ese hermano fortachón hace mucho tiempo que se independizó, vive muy bien y no tiene ningún interés en ayudarte.

Todo el debate sobre los días que corresponden a un despido o los tipos de contrato son sólo los últimos resquicios de este tipo de relación paternofilial que comentan los McCormick. Las quejas de quienes aún tienen una nómina son la forma moderna del clásico: “Con lo que yo he hecho por tí, me merezco mucho más que una patada en el culo”. 

Creo que mezclar las emociones con el trabajo es muy peligroso. Cuando se empieza a meter en el mismo saco la remuneración económica con otro tipo de deudas o compromisos emocionales todo se complica.

Por eso me ponen muy nervioso esas tendencias del mundo de R2H2 que tratan de meter la felicidad o los sentimientos en las relaciones laborales. Además es un debate complicado de rebatir porque ¿Quién puede oponerse a la felicidad? Otra cosa es que pueda gestionarse como si fuese una implantación de SAP.

Al introducir el chantaje emocional en una relación comercial como debería ser la de un profesional con una empresa todos acaban sufriendo. Especialmente cuando una de las partes tiene toda la fuerza y la otra sólo puede aceptar y callar.

No digo que los sentimientos no sean importantes en una organización. Nadie se convierte en un robot al atravesar la puerta de una empresa. Pero las relaciones se establecen con personas y no con organizaciones.

Por eso hay que entender y asumir algo que llevo diciendo desde hace ocho años.

NO SOMOS EMPLEADOS, SOMOS PROFESIONALES QUE VENDEMOS SERVICIOS

Si aceptamos esa premisa, todo será mucho más comprensible aunque no más fácil. Creo que hemos llegado al momento en el que está claro que la relación Padre-hijo ha quedado obsoleta en el mundo empresarial. Nadie tiene la obligación emocional de cuidar del otro. Creo que es mucho más sano establecer una relación profesional en la que las obligaciones y derechos queden muy claras desde el primer momento.

Si queremos sobrevivir en este entorno tendremos que demostrar que lo que ofrecemos es relevante y que somos fiables. Y eso nos lleva a la necesidad de desarrollar una Marca Personal. De otro modo seremos piezas sustituibles, baratas e indiferenciadas en este entorno.

En este momento, tenemos el derecho y el deber de posicionarnos en el mercado como profesionales valiosos. Y nadie, ninguna empresa, ningún directivo paternalista puede prohibirnos hacernos visibles en el mercado.

Creo que lo inteligente es que todas las empresas fomenten el desarrollo de programas de Branding Personal para sus empleados precisamente porque saben que ya no podrán cuidar siempre de ellos. Se habla mucho de Responsabilidad Social Corporativa y se ponen ejemplos de donaciones a paises del Tercer Mundo o plantaciones de arboles, pero la principal resposabilidad de una empresa es con sus profesionales.

Sé que esto es duro, especialmente para quienes siguen teniendo una nómina. Los que están en transición o los que trabajamos por nuestra cuenta creo que lo hemos asumido hace mucho. Pero más vale que dejes de pensar que Papá-empresa va a seguir cuidándote de tí porque lo más probable es que un día te dés cuenta que no eres su hijo favorito.

Piensa como un profesional. El único compromiso que debes tener es con la gente que te quiere (no excluye a algunas personas dentro de las empresas). Al final tenían razón, no es nada personal, son solo negocios.

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21 Comments »

  • @ignacioss said:

    La marca personal existe desde siempre y se llamaba antes reputación. La reputación que sigue y rodea a un buen profesional, que claramente sabe valorar su trabajo, ser compensado por ello, y que no duda en oponerse a chantajes y en evitar mezclar sentimentalismos. Claro que aun existen papas-empresa y asalariados-hijos. Sobretodo en primeras épocas de empleo y en posiciones claramente commodities tambien (sino tu, otro lo hará).

    No me gustan las generalizaciones de cualquier consultora porque el mercado laboral china de pais a pais y de región en región. He pasado por 5 países y lo se.

    Gracia por el post, excelente punto de partida.

  • La relación paternofilial entre empresas y empleados está siendo sustituída por una relación adulto-adulto said:

    [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos La relación paternofilial entre empresas y empleados está siendo sustituída por una relación adu… http://www.marcapropia.net/2012/02/adios-papa.html  por Find hace [...]

  • Laura Segovia said:

    Hola Andrés,

    Expresas muchas ideas en este post tan interesante y, la verdad, me cuesta sólo centrarme en un aspecto, pero intentaré ser breve. Desde el momento que hablamos de una relación de dependencia, no podemos equiparar al “empleado” por el “profesional que vende sus servicios”. Me parece Andrés, que el punto de partida deja una fisura por donde se cuelan todos los tópicos de la relación que comentas.

    Trabajar por cuenta ajena, tal y como está concebida en España hoy día, supone renunciar a buena parte de acciones encaminadas a desarrollar “efectivamente” tu marca personal. Precisamente ese grado de dependencia horaria, física la mayoría de veces y por supuesto de fijación de objetivos y estrategia pone las cosas difíciles. Hay puestos de cierta cualificación, que la verdad, no entiendo que las empresas no exploten el desarrollo de sus “profesionales a los que compran sus servicios”, porque precisamente ese ha sido el valor añadido para contratarlos. En esos casos sí veo que la empresa a través de la formación continua, el fomento de la autonomía, la delegación de responsabilidad, así como la alimentación de las motivaciones de su personal pueda fomentar el desarrollo de la marca personal de sus profesionales.

    Pero en otros ciertos casos, estamos ante trabajadores por cuenta ajena que son magníficos técnicos nada habilidosos en actitudes empresariales, proactivas o de networking. Y en ese caso ¿qué hace o quién hace algo al respecto? Pues el Papá- Estado, los Hermanos-Sindicatos y la Empresa-Beneficiaria deben ser los que protejan de algún modo ese talento, para compensar quizá la falta de madurez del trabajador excesivamente ingenuo y confiado. ¿La idea te parece paternalista? Lo dejamos para otro debate.

    Un abrazo,

  • Francisco said:

    Hola Andrés,

    Aunque soy partidario de una relación igualitaria entre la empresa y el profesional (sea por contrato mercantil o laboral), es difícil que se de para la mayoría dicha relación (por ahora):

    porque el empresario medio dispone de más recursos y opciones habitualmente,
    porque el trabajador medio aún dista de estar realmente emancipado como marca personal (no hay mentalidad en la mayoría de trabajadores, puede que ahora comience un poco)

    Éstas dos razones ya inclinan la balanza a favor del empresario. Pero además creo que se han dado dos circunstancias para esa relación paterno-filial que las empresas también han promovido se mantuviera: sí la mayoría de empresas han promovido porque:

    les interesaba manejar trabajadores adocenados, así eran más fáciles de gestionar. Sí, en la mentalidad simplista de muchos gestores de empresas ha sido y sigue siendo así. (A los políticos y la banca también les interesa, no lo olvidemos)
    la oferta y demanda de trabajo estaba más o menos equilibrada: el (relativamente bajo) nivel de paro hacía cómoda la negociación salarial con el empleado, y encontrar empleados adecuados a precios “de mercado”.

    Pero esos condicionantes equilibrados empresa-trabajador han cambiado:

    ahora las empresas necesitan más flexibilidad, el mercado (de todo tipo: clientes, proveedores, competidores, financiación…) cambia mucho y muy rápido, por lo que hay que adaptar la empresa y por supuesto a sus trabajadores (los trabajadores ahora deben reciclarse y promocionarse sistemáticamente ¿cuántos lo hacen REALMENTE?),
    la coyuntura económica ha creado grandes bolsas de parados bien preparados y dispuestos a asumir importantes bajadas salariales con iguales o mayores exigencias,

    El empresario se siente por tanto ahora, más cómodo para pedir lo que quiera, al trabajador y a la sociedad, prueba de ello son las no-revueltas por la nueva reforma laboral, mucho más profunda de lo que se ha detallado en los medios.

    Creo que no me equivoco mucho, y si no que alguien me corrija, pero no se trata de ser pesimista ni optimista, sino lo más realista posible, y a partir de ahí ver qué opciones tiene cada uno y cómo puede mejorar sus posibilidades. De otra forma, nos estaríamos engañando y no siendo justos con la verdad, en mi opinión claro. Aparte de las consecuencias prácticas para cada uno… ¡Ánimo pues y a por ello!

    Saludos,
    Francisco

  • Andrés Pérez Ortega said:

    Laura, la respuesta es que si, me parece paternalista (o maternalista). ¿Por qué debe responsabilizarse la empresa de compensar la falta de madurez del trabajador? Precisamente de lo que hablamos es de dejar la infancia (inmadurez) y empezar a comportarnos como adultos profesionalmente.
    Creo que es el propio profesional quien debe diseñar su propio plan de formación y desarrollo. Otra cosa es que negocie con la empresa una cantidad para ese desarrollo. En este aspecto es donde los sindicatos también han aprovechado muy bien el chollo impartiendo cursos inútiles, repetitivos y seguramente, a veces, inexistentes.
    Lo que quiero decir es que un profesional por cuenta ajena debe asumir que su profesión es algo que le atañe a él/ella y no puede estar esperando a que otros decidan por él/ella con lo que al final su Marca Personal será inexistente y será un elemento más de la marca corporativa.
    Un abrazo

  • Francisco said:

    Interesante punto de vista, pero…
    Pero ¿seguro que las empresas son esos “adultos” en este binomio?
    Por lo que veo a diario, tanto la actitud de los trabajadores (y toda generalización es mala, malísima)como la de las empresas (medio-pymes, mini-pymes y nano-pymes, que son las que hay aquí) son la de dos niños permanentemente enfrentados y cabreados. Con un hermano mayor, sindicatos, y unos abuelos, estado, que sólo saben malmeter y condicionar la relación.

    Existe una mala formación de base, el pequeño empresario ha gobernado su empresa con demasiada testosterona, a lo que el trabajador ha respondido con la propia.

    Hace tiempo que defiendo que en la nómina de un trabajador debería indicarse el coste INTEGRO de su puesto de trabajo para la empresa. De esta forma quien la recibe conocería el umbral mínimo a partir del cual podría empezar a negociar algo con el empresario.

    Por otro lado, la gran mayoría de los pequeños empresarios han sido empleados con anterioridad. Conocer estos umbrales mínimos desde el comienzo, y haber recibido la información en sus anteriores trabajos, puede ayudar a que, una vez empresario, los terminos de la negociación con los trabajadores vayan madurando.

    Ambas partes tendrían más información de partida en común.

    Y siendo importantes las grandes empresas, estas tiene dinámicas muy diferentes a las pymes que siguen siendo mayoría.

    Creo que pequeños gestos pueden derivar en grandes cambios a medio plazo.

  • Andrés Pérez Ortega said:

    Francisco, cuanta razón tienes. Creo que has dado en el clavo. En realidad cuando hablamos de las empresas tal cual parece que hablamos de seres humanos cuando en realidad son solo entes administrativos. Deberíamos hablar de personas que dirigen empresas y ahí es donde está el meollo de lo que comentas. Esas personas pueden ser tan infantiles como cualquiera. Y al final lo que ocurre en las organizaciones es más parecido a lo que sucede en la guardería de un colegio.

  • Andrés Pérez Ortega said:

    Francisco, como siempre tan acertado. Evidentemente lo que yo planteo es ciencia ficción en este momento precisamente por lo que comentas. Pero creo que hay que ir hacia un modelo de este tipo. Creo que cada día tenemos más herramientas para comunicarnos, denunciar, crear, hacernos visibles, etc. Ya no tenemos que quedarnos escondidos porque no tenemos más opciones. En ese sentido creo que los profesionales (y los empresarios también lo son) podemos conseguir que ese desfase se vaya reduciendo. Y creo que podemos entendernos entre todos sin necesidad de intermediarios.
    Un abrazo y gracias por tus comentarios siempre tan acertados

  • Francisco said:

    Divertido, dos Franciscos, dos puntos de vista :))

  • mariano said:

    ¡Excelente síntesis de lo que viene pasando hace mucho! Y donde dices:
    “Y eso nos lleva a la necesidad de desarrollar una Marca Personal. De otro modo seremos piezas sustituibles, baratas e indiferenciadas en este entorno”, yo voy más allá y sostengo que aun así, te sustituyen en bastantes ocasiones (doy fe, a diario, de esto).
    Me gusta también la opinión de Francisco (genial el ‘cuadro familiar’ completo)pero yo añadiría que en estas ‘sociedades forzadas’ cada vez más se ve una lucha sorda por sobrevivir y la marca personal se configura -en el caso de los empleados- como el kit de supervivencia básico para aspirar a ello.

    Para terminar, una anécdota real en una gran empresa:
    Empleada: Me voy a presentar a las elecciones
    Jefe: Pero si a ti nunca te interesó nada que tuviera que ver con sindicatos
    Empleada: Ya, pero al menos si salgo electa, me protegerán para los siguientes años y no podrán despedirme
    Jefe: ¿No sería mejor que intentaras mejorar tu perfil profesional?
    Empleada: ¿Por qué, estás pensando en echarme?

    Parafraseando a un cantante, ‘sólo se trata de (sobre)vivir’…

    Un abrazo

  • Francisco said:

    Laura creo que hemos escrito a la vez o casi, tú un poquito antes :-)

    Creo que mientras esa situación paternalista continue, habrá gente que la reclame. Como siempre todo cambio de status implica una pérdida y por tanto un rechazo, pero las condiciones externas lo hacen ahora ineludible. No es que queramos o no, es que no podemos detener el cambio. Cualquier darwinista radical te diría eso de “los menos adaptados sucumbirán”, aquí los menos adaptados son los más paternalistas, y creo que de empresarios ya quedan poquitos…

    ¡Y buen apunte tocayo! :-)

    ¿Por qué las empresas no muestran al trabajador (al menos) el coste ÍNTEGRO de dicho trabajador? Nunca he encontrado una buena respuesta… Luego está el secretismo de los salarios ¿beneficia más al trabajador… o al empresario? En un sistema de mercado libre, la máxima información es garante de óptimas transacciones, luego ¿a quién beneficia más la opacidad salarial? En principio al que oferta ¿no?
    Pero cuidado en éste caso tal vez el que oferta no es el trabajador que cobra, sino la empresa que OFRECE un trabajo y cobra un tiempo y esfuerzo finitos… me lo dejo para reflexión de fin de semana ;-)

    Tocayo, totalmente de acuerdo contigo en lo de la testosterona y sí Andrés, esa relación empresario-trabajador tiene demasiadas veces más contenido emocional-cavernícola que no de relación adulta del SXXI… son ésta cosas las que me hacen recordar que salimos de las cavernas hace poco, y el espacio queda aún muuuy lejos.

    Efectivamente Andrés, creo que el modelo es el adecuado: la máxima autonomía posible del empresario y del trabajador. Para ello creo que se requerirá tiempo, y algunos posts y comentarios más ;-) Mientras tanto, reciclémonos, trabajemos como monos en nuestra profesión, posicionémonos y por supuesto disfrutemos un poco de nuestra familia y del fin de semana! Sin remordimientos por el trabajo bien hecho! ;-)

    Hasta luego!
    Francisco

  • Andrés Pérez Ortega said:

    A los dos Franciscos, me habéis liado. ;-D Escribís los dos tan parecido y tan bien que pensaba que érais el mismo.
    Muy bien traido lo de dedicar tiempo a la familia y al descanso. Me pongo a ello ahora mismo.
    Un abrazo y buen finde a todos

  • Francisco said:

    Ja ja! Andrés, fíjate en la firma, es distinta! ;-) y el dichoso enlace web también :-b

    Un abrazo e igualmente
    Francisco

  • David Santo Orcero said:

    Glorioso. De lo mejor que he leído sobre relaciones empresarios-trabajadores en mucho tiempo.

  • Laura Segovia said:

    Por favor, afortunadamente no estamos en una sociedad liberal 100%, estamos ante unas sociedades que protegen a los más desfavorecidos ¿o queremos enarbolar la bandera de ¡vivan los guapos, que mueran los feos!?

    La empresa ha de responsabilizarse y proteger a aquellos de los que saca un beneficio. ¿Acaso no se protegen los accidentes de trabajo, por ejemplo? Ya ni siquiera se trata de opacidad salarial, es que es lógico que si fuéramos íntegramente retribuidos conforme el beneficio extraído, no existiría la Empresa.

    El desarrollo de un profesional está claro que debería ser un asunto de él mismo, pero sin olvidar que para los hijos pródigos debe seguir existiendo un padre.

    Darwin pasó chicos, fenomenal que la selección natural haga que los mejores profesionales sean los que mejor y más eficientemente tengan desarrollada su marca personal, pero hasta que no inventemos algo mejor que la familia…

    Buen finde.

  • Gemma said:

    Estupendo post, como siempre y los comentarios muy enriquecedores. Gracias porque aprendo mucho.
    Especialmente te agradezco la mención que haces a la RSC y su relación con los profesionales. En el giro buscado, deseado, trabajado, que estoy dando a mi carrera la RSC ocupa un lugar preferente. Ser una empresa “responsable” no sólo significa las ayudas al TercerMundo o las carreras solidarias, aunque sean necesarias, sino empezar por lo que tienes más cerca: las personas de la propia empresa.

  • Francisco said:

    Laura,

    Creo que en España sobre todo, se ha confundido ser liberal con la ley de la selva, y no se trata de eso. Por supuesto que hay que protejer a los más débiles (yo el primero lo he hecho siempre: ONGs, asociaciones…), pero ¿hasta dónde? Es ahí dónde está el punto clave, y es que muchos se han aprovechado de esa benevolencia y ayudas, y en parte así nos va en éste país…

    No creo en dejar tirados a los desfavorecidos ¡ni mucho menos!, sino en prestar ayuda, pero eso sí, el receptor debe demostrar que se quiere salir de la situación negativa, si no, lo que quieren es aprovecharse, y de esos he visto ya demasiados y no sólo en una comunidad autónoma: en todas, y en otros países también.

    En resumen y en mi humilde opinión: ayudar sí, pero hay que demostrar con hechos que se quiere salir de esa situación precaria, si no, ni ayuda ni nada. Sólo así los aprovechados e inconscientes (no digo ni mucho menos ¡por favor! que todos los desfavorecidos lo sean) podrán darse cuenta de su responsabilidad para con su presente y futuro.

    Saludos,
    Francisco

  • McCormick y As. said:

    Andrés, gracias por tus alabanzas. Buen debate el tuyo. Un abrazo.

  • Alfredo Muñoz said:

    Acertado, como siempre.
    Gracias, Andrés

  • Jaime said:

    De todas formas, creo que se mezclan dos conceptos en los comentarios, o igual es que queremos generalizarlo todo mås de lo debido. ;-)
    Efectivamente, existen muchas empresas y trabajadores que se comportan como niños, con comportamientos infantiles. Lo curioso del asunto es que unos y otros se encuentran, habitualmente :-D No sólo en empresa/trabajadores, sino también en autónomos dependientes, o entre empresas que “se tienen pillados” (es muy típica la postura de la empresa grande que intenta abusar todo lo posible de las que son más pequeñas)
    Y luego están las relaciones profesionales más maduras y responsables. Igualmente puede ser e una relación con contrado indefinido dentro de una empresa, pero que se aprecie el trabajo, se hable siempre de tú a tú, y estén las cartas sobre la mesa. Donde el trabajo se valora de verdad, y eso no es sólo el dinero que se pone en la nómina, sino otras muchas cosas.

    Pero para poder entrar en esas ligas, hay que ponerse las pilas. Hay que trabajar en tu empleabilidad, que no es más que trabajar para ser mejor profesional y no quedarse anquilosado. Hay que poner en valor lo que uno hace y ser consciente de hasta donde se llega, e intentar superar sus límites. Todo eso es trabajo de uno mismo. No dejar que el miedo (que se tiene muchas veces, sea racional o no) te domine, y trabajar en el plan B, C y/o D. Hay que saber cuando hay que empezar a moverse para buscar pastos más verdes.
    Todo esto supone tiempo, esfuerzo y energía, pero lo que es realmente terrible es no tener las armas necesarias para poder superar inconvenientes.

  • José Miguel Bolívar said:

    Me ha gustado mucho el post, Andrés. Lo que dices podrá gustar o (generalmente) no, pero es lo que hay. El pasado lunes, en la Pink Slip Party de Zaragoza, mi ponencia iba en parte en esta línea. Olvídate de papá empresa, papá estado, mamá subvención o prestación… Y piensa en qué puedes hacer tú, ahora, con lo que tienes a tu alcance. Lo que consigas va a depender únicamente de eso.
    También debemos entender que la sociedad, excepto algunas “desviaciones del sistema”, ha sido educada en la conformidad y en esa dependencia. Tenemos “derechos” porque hemos cumplido nuestra parte y ahora esos “derechos” parecen olvidados y el compromiso se ha roto por la otra parte. Posiblemente no sea justo pero más vale asumirlo pronto. Ya no vale hacer un esfuerzo inicial, llámese carrera, oposición o lo que sea, y luego a vivir cómodo el resto de tu vida. La nueva estabilidad se llama diversificación de riesgos y aprendizaje constante.
    Un abrazo y enhorabuena por el post.
    JM

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